El sistema público sanitario australiano está
considerado como uno de los mejores del mundo. Sin embargo, si quieres ser
atendido sin que ten cueste dinero, es necesario que exista un convenio
bilateral entre tu país y Australia en materia de asistencia sanitaria. A día
de hoy yo no conozco la existencia de este convenio en ningún país de habla
hispana. Así que… si no quieres correr con los gastos (carísimos), sólo te quedan dos cosas: ser precavido y contratar un buen seguro de viaje.
Un botiquín básico (que habrá que facturar
obligatoriamente) debe contener:
- Paracetamol
- Ibuprofeno
- Aspirinas
- Algún antibiótico, como amoxicilina
- Alcohol
- Betadine
- Crema del tigre
- Réflex
- Crema solar
- Gasas
- Tiritas
- Esparadrapo
- Tijeras
- Agujas
- Pinzas
- Jeringuillas desechables
- Suero hiposódico para evitar la deshidratación.
- Pearls IC: cápsulas probióticas que recomponen la flora intestinal después de vómitos o diarreas.
- Fortasec (antidiarreico)
- Almax
- Repelente de mosquitos
¿Problemas en la aduana con los medicamentos en Australia?

No obstante, hay que tener en mente varias cosas:
- Los medicamentos de venta libre en Australia: no hace falta que los declares aunque, como digo, yo sí lo hice porque no lo tenía muy claro.
- Los medicamentos que ellos venden sólo con receta: sólo te puedes llevar una dosis que no exceda de tres meses y la receta o el informe de tu médico en inglés.
- Testosterona, hormonas de crecimiento, analgésicos, opiáceos, medicamentos basados en narcóticos y marihuana: tienes que declararlos e incluso solicitar un permiso al Departamento de Salud Australiano.
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