Día 18 – Nuestro último día en Ho Chi Minh

Nuestro último día en Vietnam lo dedicamos a comer, comer y comer. Y es que la comida vietnamita está tan rica, que no queríamos olvidarnos de cómo sabía. Y en el barrio mochilero había cada ganga… imposible decir que no.




El resto del tiempo, lo pasamos dando vueltas por los mercadillos y por los puestos callejeros. Aprovechamos lo poco que nos quedaba en la ciudad para hacer todas las compras de última hora. Hasta un cuadro compramos, que lo teníamos visto desde el primer día, pero que... cuando llegamos al hotel, nos dimos cuenta de que ¡no cabía en la maleta!


Así que por la tarde, entre plato y plato, a buscar maletones baratos por todo el centro de Ho Chi Minh. Al final, éste fue el resultado:


Y es que ya, no sólo no cabía el cuadro, sino que habíamos comprado tantos regalos (porque todo estaba baratísimo), que no había manera de cuadrar el equipaje. Y eso que el gorro lo llevaba puesto todo el rato para ahorrar espacio. Pero en la nueva maleta, cabía hasta yo metida en ella...

Con todos nuestros maletones (y el gorro), cogimos el autobús para el aeropuerto. Todavía nos quedaban más de 25 horas hasta llegar a casa, con dos escalas: una de 4 horas en el asqueroso aeropuerto de Guangzhou (estoy deseando que amplíen la zona donde esperan los viajeros de transfer), y otra de otras cuatro horas en París.

Y el primer avión, en el que viajamos con la China Southern Airlines, seguía con sus viejas costumbres. Y es que, para los chinos, Don Benito sigue siendo lugar de referencia de todos sus mapas de la Península Ibérica. 



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