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Nueva Zelanda: Día 11 – Visitando Queenstown, la ciudad para esquiar


Con la carretera cortada, no pude ir a Mildford Sound. Rápidamente cambié de planes y me dirigí a Queenstown, a dos horas de Te Anau.

Queenstown es un paraíso para los esquiadores y para los amantes de los deportes de aventura. Tiene unos 11.000 habitantes y consiste en muchas casitas, casi todas hoteles, hostales y resort de montaña, que rodean un gran lago. El eslogan de la ciudad es “La capital de la aventura total”.

Todo el centro es un sinfín de gente yendo para arriba y para abajo, paseando y de compras. Es el lugar idóneo para cargarnos de souvenirs y regalos, porque hay tiendas de todos los precios y para todos los gustos. Sus calles Stanley y Shotover son las más céntricas.







Parece que nadie se puede aburrir en este pueblecito, pues tiene ofertas para todos. Basta con ir al i-site y cargarte de folletos para ver todo lo que nos ofrece.

Qué ver en Queenstown

Si os gusta la naturaleza, nada más que la belleza de sus paisajes merece la pena. La orilla del lago Wakatipo está llena de empresas de aventura, con negocios de jet boat, paseos en barco, puenting… Todos los deportes de aventura imaginables están aquí. No tenemos que olvidar que en Nueva Zelanda se inventaron muchos de ellos: como el puenting y el zorbing.







Kiwi Birdlife Park tiene varias especies de plantas y aves endémicas, incluido el kiwi. Cuesta 38$ la entrada. http://kiwibird.co.nz/kiwi/


Underwater Observatory: Es un pequeño observatorio que está justo debajo de la zona donde salen los jet boats. Nosotros íbamos a entrar, pero nos pareció algo cutre. Tan sólo un cubículo en el sótano de la oficina por el que te cobran 7$ la entrada y ver los peces del lago desde abajo.


Sus jardines, que parten de al lado de la estatua del puerto, son bastante grandes y están llenos de plantas del país. También tiene una zona para practicar el disco, patinar y para varios deportes más. Desde allí sale una caminata que recorre toda la orilla del lago. Al final del parque se encuentra la pista de patinaje sobre hielo.







La Iglesia de Saint Peter: bonita iglesia que acoge cada sábado el mercado de granjeros locales.


Williams Cottage: La vivienda más antigua de la ciudad, construida en 1864. Hoy alberga una tienda, Vesta, de artistas y diseñadores locales.


También podéis visitar su cine 4D, sus dos casinos y una casa del terror. Encontraréis descuentos en los folletos.


Algo más apartado está Skyline Gondola, un teleférico en el que arriba tiene una cafetería, un restaurante, y espectáculos maoríes. Desde allí también salen los luges, una especie de trineos con ruedas que usan para deslizarse por una pista a toda velocidad, montaña abajo. Se puede subir también andado, se tarda una hora, pero el camino es todo montaña arriba.
Comer allí es algo difícil, aunque todo tiene muy buena pinta y hay cosas a precios muy interesantes. Yo elegí una hamburguesería local en la que no conseguí acabarme el plato. Pero hay restaurantes de un montón de nacionalidades: chinos, tailandeses, mexicanos, franceses… y no es extraño escuchar hablar español por allí.


The Remakables son unas montañas impresionantes de cuyas vistas también podréis disfrutar en Queestown.


También podéis visitar algunos viñedos y bodegas de la zona. Las visitas son caras e incluyen alguna degustación. Algunos los consideran los mejores vinos del país.

Para los amantes de El Señor de los anillos, también existen rutas guiadas para ver los lugares de la zona que eligieron para filmar.

Dónde aparcar en Queenstown

Todo el centro tiene límite de tiempo de aparcamiento y, además, muy limitado. Armaros de paciencia y aparcar lejos del centro, donde tendréis limitaciones más razonables, llegando incluso a las 3 horas.

Los supermercados de Queenstown

En el centro hay muchas tiendas 24 horas caras. En la zona del aeropuerto tenéis un New World en el centro comercial The Remarkables donde, además de comprar, podéis disfrutar de las vistas desde su aparcamiento en Frankton.

Cómo llegar a Queenstown

A Queenstown se puede llegar en avión. Su aeropuerto tiene multitud de vuelos internos y algunos a Australia. Desde el aeropuerto hasta el centro en taxi os pueden cobrar unos 25$.

- También podéis utilizar los autobuses, como Intercity, atomic Shuttles, Naked Bus, Tracknet, Alpine Coachlines y Wanaka Connexions.

- No hay tren en Queenstown.

Dónde echar gasolina en Queenstown

La más barata la encontré en la zona de Frankton

Nueva Zelanda: Día 10 – Desde el Desfiladero de Haast hasta Queenstown - Wanaka y Arrowtown


Desde el Glaciar Fox me quedaba un largo recorrido de más de 4 horas atravesando las montañas. La jornada con los mejores paisajes que he visto nunca. Ya se dice: “Nueva Zelanda hace que abras la boca de asombro al menos una vez al día al ver su naturaleza.” Y tienen razón.


Mi primera parada fue el Lago Moeraki y Knight’s Point, que debe su nombre al perro de un topógrafo. Aquí fue donde se inauguró la carretera de Haast en 1965. Hay un obelisco que conmemora la finalización de la carretera que conecta Westland con Otago. También tiene un mirador para disfrutar del mar. 




Después de bordear la costa, me adentré en la Región de Haast, llena de una naturaleza tan asombrosa que le ha valido su inclusión en la lista de Patrimonio de la Unesco. Haast se divide en tres partes: Haast Village, Haast Beach y Haast Junktion. 

Se puede optar por atravesar el pueblo y llegar en una hora a Jackson Bay, donde acaba la carretera. Yo preferí atravesar el desfiladero hasta Wanaka. Por este camino se sigue el curso del río Haast y se sube hasta el desfiladero de Haast y Monte Aspiring, con paisajes que dejan boquiabiertos. Cascadas, lagos, bosques, nieves... el paisaje va cambiando continuamente. 

CUIDADO:   Planificar bien vuestro viaje porque la carretera que une Haast con Makarora, que está a una hora en coche, CIERRA TODAS LAS NOCHES DEL AÑO de 16:00 a 8:30. Si vais al contrario, la carretera cierra en Makarora a las 16:30 y la abren a las 8:30.

Además, tenéis que llevar el coche lleno de combustible. En este tramo no hay ninguna gasolinera, tan sólo algunos restaurantes y hoteles. 

La gasolina en Haast Junction ha sido la más caras de todo el viaje. Yo me negué a echar allí. Lo que pasa es que se aprovechan porque saben que lo más cercano está a 120Km, en Fox Glacier. Y la gente prefiere llenar el depósito antes de adentrarse en el desfiladero. Yo ya iba advertida.

Por fin me quité de en medio la zona peligrosa y avancé hacia Wanaka. 

Visitando Wanaka

Con sus 5.000 habitantes, éste es el pueblo más importante de la zona. A tan sólo 71 km de Queenstown. La población basa su interés turístico en los deportes de aventura, en el enorme lago Wanaka (con un impresionante azul) y en los esquiadores que suben a las cercanas estaciones de Trebble Cone y Cardrona, cuya carretera es una de las más altas entre las asfaltadas  de Australasia. 

Tras pasear por la pequeña localidad, acabé en Puzzling World, que está en el top 10 de las atracciones más raras del mundo. Un lugar lleno de hologramas, ilusiones ópticas, laberintos... Incluso hay puzzles en los aseos. Está a 2km de Wanaka. Podéis entrar gratis a ver la torre inclinada, las casas giradas, los baños romanos y la cafetería, que está llena de puzzles y juegos de estrategias gratuitos. 










Visitando Arrowtown 

La carretera hacia Queenstown desde Wanaka es otro ejemplo de paisajes impensables. La carretera, llena de curvas, se me hizo difícil de llevar por la lluvia y por la nieve que empezaba a acumularse. Esto hizo que mi camino se retrasara. 





Una vez bajada la montaña, hice una paradita improvisada en Arrowtown. A 21km de Queenstown, es un pequeño pueblecito de 1000 habitantes que se fundó en 1862 cuando un minero encontró oro en el cañón Arrow.

Del actual pueblo se dice que es un paraíso para fotógrafos y artistas. Nosotros no lo encontramos tan interesante. Tiene muy pocas calles. La principal, Buckingham Street, está llena de los edificios originales restaurados y convertidos en restaurantes, hoteles y cafeterías. En esa misma calle está la Gold Shop, una tienda que muestra una gran pepita de oro de 131 gramos. Se la encontraron  en 1993 en el río. 

Lo más interesante del pueblo es el antiguo asentamiento minero chino. Hay un amplio aparcamiento gratuito en la entrada. Está al final de Buckingham Street. Hay que bajar unas escaleritas y se sigue el itinerario indicado en los paneles informativos que van contando las malas condiciones de vida de los pobres mineros chinos. Las antiguas cabañas están siguiendo el curso del río, por lo que el paseo es bastante bonito por la rivera, andando o en bici, que también alquilan allí. Al estar en mitad del campo, no tiene horario. Siempre está abierto. 








Si os quedáis con ganas, también podéis ir a Macetown, a 14km, donde hay una localidad minera fantasma. La carretera atraviesa el río más de 25 veces, por lo que no se aconseja ir en coche por su mal estado y por las posibles inundaciones. Pero desde Arrowtown y desde Queenstown salen excursiones que incluyen la experiencia de buscar oro en el río con una criba. 




Después de parar un poquito en el pueblo, proseguí hacia Queenstown, donde hice otra paradita para cenar y salir corriendo hacia Te Anau. Aún me quedaba un largo camino...