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Mapas y planos de Kyoto

Aquí tenéis planos de Kyoto y los horarios y líneas de autobuses. Aunque está en pequeñito, si ampliáis la imagen se ven los números de los buses.




Planos de las líneas de autobuses:






Planos para pasear por Kyoto:






Japón - Día 9: Fushimi Inari Taisha


Los trenes JR comunican Kyoto con Nara con trenes que salen dos veces a la hora, por lo que es muy fácil llegar. Desde Tokyo paré de nuevo en Kyoto, busqué el tren para Nara y en 45  minutos llegué.

Pero antes, hice una parada en el Fushimi Inari Taisha, que está a cinco minutos de Kioto siguiendo la vía de Nara, estación Sakuramon. 

Este  santuario, dedicado al espíritu de Inari: la diosa de la fertilidad, el arroz, la agricultura, los zorros y el éxito en general, está en la falda de una montaña. Y se hizo famoso en occidente por la película Memorias de una Geisha (aun cuando la película no representara nada de las Geishas y se viera como una ofensa en Japón).

Nada más salir de la estación, nos encontramos con la entrada: la puerta de Sakura. Y… a subir escalones.

Integrado totalmente en la naturaleza, el santuario consiste en miles de escalones que atraviesan unos senderos bordeados con toriis. Desde hace cientos de años, los empresarios donan toriis al templo para obtener buena suerte en sus negocios, por eso tiene miles. El precio ronda los 400.000¥ por uno de los más pequeños. En ellos aparece el nombre de quien lo donó y la fecha. ¡Los más grandes cuestan más de un millón de yenes!



Entre tantos escalones hay varios puestos de comida con el Kitsune udon en honor a los zorros (kitsune), cuyas estatuas completan el paisaje de los toriis.



Hacer el recorrido entero hasta la cima de la montaña puede llevaros entre 2 y 3 horas. Yo estuve más o menos una hora y me di media vuelta porque quería llegar a Nara. Pero sí que me pude hacer una idea  de esta preciosidad.





Es uno de los paisajes más bellos de Japón y… totalmente gratuito.


Japón - Cómo usar los Autobuses de Kyoto



La mayoría de las líneas de autobús parten y tienen como destino la estación de Kyoto. Así que podemos recorrernos toda la ciudad en ellos. Por eso, lo mejor es comprarse el pase de uno o dos días.

Importante: Se entra por la puerta trasera, al revés que en España. Tenedlo en cuenta a la hora de hacer la cola si no queréis morir espachurrados.


El autobús para en estas señales 


Si tenemos esta tarjeta, tendremos que validarla en el primer autobús que nos montemos. Entramos por la puerta trasera y, cuando nos vayamos a bajar la validamos en la máquina que tiene el conductor.  En los siguientes autobuses que os montéis sólo tendréis que enseñarle la tarjeta al conductor cuando os bajéis en cada trayecto.


El aparato verde es el lector de tarjetas prepago y el amarillo sirve para sacar los tickets de zona.

Si no queréis sacaros la tarjeta, tendréis que entrar en el bus, buscar el aparato amarillo y sacar el ticket. En este ticket pone el número de la zona en la que os habéis subido.

Encima del conductor hay un cartel especificando las tarifas por zonas, por lo que es muy fácil saber lo que debéis pagar.


Antes de bajaros debéis ir a este aparato grande que está lleno de botones y ranuras. Las dos de abajo sirven para cambiar: (3) monedas (la de la izquierda) y (2) billetes (la verde de la derecha).

Encima de la del cambio de monedas hay una ranura verde que sirve para las tarjetas prepago (4). Y en lo alto de todo hay una especie de embudo que sirve para meter las monedas para pagar con un contador digital (1).

El (5) es para dar el cambio.


Japón - Día 8: Kyoto


Desde la estación de Tokyo cogí el tren hasta Kyoto. Tened cuidado, con el JRP sólo os van a servir los Hikari (tarda 160 minutos) y los Kodama (4 horas). Los trenes en general son cómodos y silenciosos, por lo que uno se puede relajar y quedarse medio frito.

Una vez en la estación de Kyoto, merece la pena buscar la oficina de turismo, dentro de la misma estación. Es un poco caótica. Allí os informarán amablemente de todo, os darán mapas, guías… y también podréis compraros un pase para los autobuses. Con esta tarjeta puedes usarlos las veces que quieras a lo largo del día. Cuesta alrededor de 1.200¥. Gracias a esto, el metro ni lo pisamos, aunque también hay pases para usar éste.

Kyoto es enorme y tiene muuuchas cosas que ver, pero como sólo tenía un día elegí visitar sólo unos cuantos templos. Una lástima, porque Kyoto merece más días.

Saliendo de la estación ya nos encontramos con la Torre de Comunicaciones,  y si andamos unos quince minutos o así, podremos visitar el Templo Toji fundado en el 796. Su pagoda de cinco plantas en la más alta de todo Japón. Cada mes, el día 21 hacen un mercadillo en el templo.


  • Dirección: 1 Kujo-cho Minami-ku, Kyoto
  • 5 minutos a pie de la estación To-ji de Kintetsu Railway; parada de autobús To-ji-higashimon-mae; 15 minutos a pie de la estación JR de Kyoto (salida Hachijo-guchi).
  • Abierto todos los días de 08:30 a 16:30 horas.
  • Entrada: 500 yenes.  
De vuelta a la estación busqué los autobuses. Como no entendí nada de lo que nos habían explicado en la oficina de turismo sobre los autobuses, al final tuve que preguntarle a un chico, que me llevó hasta el mío. 

Para llegar al Castillo Nijo cogí el autobús 101 que te deja en la puerta. Construido en 1603 es el reflejo del poder que tenía el sogunato Tokugawa. Sus jardines son muy bonitos. Dentro del castillo, descalzos, vimos que lo más destacable eran los paneles pintados del salón principal.


  • Dirección: 541 Nijo-jo-cho Horikawa-nishi-iru Nijo-dori Nakagyo-ku, Kyoto
  • Parada de autobús Nijo-jo-mae (desde la estación JR de Kyoto o desde la estación Karasuma en la línea Hankyu Railway); estación de metro Nijo-jo-mae en la línea Tozai.
  • Abierto de 08:45 a 17:00 horas (última entrada a las 16:00 horas). Cerrado del 26 de diciembre al 4 de enero y los martes durante los meses de julio, agosto, diciembre y enero.
  • Entrada: 600 yenes 
Mi siguiente visita fue el Pabellón de Oro. Desde la entrada cogí el autobús 205, también podéis usar el 101 hasta la parada Kinkajuji-michi. Desde allí, sólo hay que seguir durante unos minutos a la masa de turistas, cámara en mano, para llegar al templo. 




Junto con Gion, fue lo que más me impresionó de Kyoto.  Está recubierto de hojas de oro. El jardín es mucho más bonito que el de Nijo, sus estanques, sus altares… todo es precioso. Y el templo en sí merece todas las fotos que se le puedan echar. No se puede entrar, ni siquiera acercarte mucho, pero es una visita imprescindible.

Al final de la visita hay una casa de té muy acogedora.
  • Dirección: 1 Kinkakuji-cho, Kita-ku, Kyoto
  • Paradas de autobús Kinkakuji-mae o Kingaku-ji-michi.
  • Abierto todos los días de 9:00 a 17:00 horas.
  • Entrada: 400 yenes. 
Desde la puerta nos dirigimos hacia el Sanjusangendo. Un templo que no es tan visitado, pero que es precioso. Para llegar a él basta con coger el autobús 100 hasta Sanjusangendo-mae. 

Con sus 118 metros de largo, el edificio más largo del mundo, es famoso porque alberga una estatua de madera de Kannon con once caras, Tesoro Nacional, y está rodeada de 28 estatuas de sus guardianes y mil estatuas más pequeñas. Es impresionante el paseo rodeado de estatuas.




  • Dirección: 657-Sanjusangenndo mawari-machi, Higashiyama-ku, Kyoto
  • 5 minutos a pie desde la estación Shichijo de Keihan Railway; 1 minuto a pie desde la parada de autobús Hakubutsukan-sanjusangendomae; 20 minutos a pie desde la estación de Kyoto.
  • Entrada: 600 yenes
  • Abierto todos los días de 09:00 a 16:00 horas
Desde allí llegué a Gion dando un paseo. Es un barrio tradicional donde aún viven geishas y, si tienes mucha suerte, puedes verlas pasear. Normalmente si de se dejan hacer fotos o saludar, no son auténticas, son sólo chicas que se han disfrazado en una de las miles de tiendas de este tipo de ropa, se han maquillado igual, tan sólo para que la gente las pare y se haga fotos con ellas. Para sentirse como si fueran estrellas por un día. Bueno, a mí me sirvió. Pillé a varias y les hice fotos. De las auténticas, sólo vi una de espaldas, que corrían pasito a pasito desde una casa a otra, y se escondió muy rápido.










Gion merece pasar allí bastante rato paseando entre sus jardines, visitar alguna casa de té, ver el santuario Yasaka Jinja… y descansar plácidamente después de un día tan cansado.

Cerca de Gion encontré a la abuela más vieja que he visto en mi vida. Toda encorvada y con más arrugas que una nuez, se asombró mucho de verme y le compré unos mochis bastante baratos.

Desde Gion, vuelta a la estación. No me enteré muy bien, pero de repente unos guardias vinieron a la parada y a los turistas nos montaron en otro autobús que no era el que nosotros íbamos a tomar. A toda hostia, por más que les decíamos que ese era nuestro autobús, ellos nada, que rápido, rápido, pero que no metiéramos ya, que dejáramos de dar por saco y retrasar la cola (digo yo que diría…)

El tío llevaba razón, el bus nos dejó en la estación. Y de allí, vuelta a Tokyo.