Día 16 – Opinión del Hostal JJ Backpackers - Cairns


Por fin, más de 5000 km a cuestas después, y tras parar en algún que otro mercado de la carretera, llegamos a Cairns. Y, quitando los hoteles súper caros, no encontramos nada disponible salvo en hostales. El que mejor pinta tenía era éste y lo reservamos por Expedia. No quiero que os engañéis. Tanto las fotos, como la descripción que aparece en Expedia, no tienen nada que ver con la realidad. Ya lo reporté a Expedia. Lo único bueno que tiene es el personal, que es súper amable.



El hostal está muy cerca del Paseo Marítimo y, a través de él, se puede llegar rápidamente al centro de Cairns. En la puerta hay una parada de autobús y nos cobraron poco por llevarnos al aeropuerto.

Instalaciones

Aquí ya es cuando empieza lo bueno. Nosotros reservamos una habitación que decía que tenía baño privado independiente. Lo que nunca nos esperamos es que fuera un baño compartido con todo el hostal y los que estuvieran aparcados allí (ya llegaremos a ese punto). Lo de privado se refiere a que no es de uso público, sino que es del hostal. Esa fue la respuesta que nos dieron en recepción. Genial.

La habitación consistía en una cama, un perchero y una papelera. En la descripción pone más cosas (incluso ducha). No, esas tres cosas y punto. Estuvimos cuatro noches allí y no tuvieron la decencia de entrar ni para limpiar la papelera. ¡Y tan servicio de limpieza limitado!. Nada. Dimos gracias de que por lo menos tuviéramos sábanas.  Por la mañana, siempre nos encontramos toda la moqueta del suelo lleno de hormigas, un reguero que incluso llegaba a ocupar una gran mancha en la pared. Increíble. Y no teníamos nada de comida en ella. Además, el aire acondicionado de la habitación era de pago.



El cuarto de baño, que ellos llaman privado porque queda mejor, pero que nosotros llamamos compartido (lo siento, pero es que no me entra en la cabeza que hagan esta distinción. ¿Un hostal con baño público? Se estaban quedando con nosotros…), consistía en un aseo de la época de la casa del pueblo de mi abuela sin remodelar. No te podías ni mirar bien en el espejo de lo picado que estaba. En serio, ¿tanto cuesta comprar un espejo? Y el papel higiénico escaseando. Tanto, que tuvimos que comprar el nuestro en el centro comercial.



La cocina compartida (aquí sí hacen distinción. No es cocina privada independiente), huele a fritos que tira patrás. Es cierto que la limpian, lo vi. Y el arte con el que lo hacían era tal que… así estaba.




El desayuno gratuito consiste en una bolsa de pan de molde que abren y la ponen en la encimera, sin plato ni ná. Hay un bote con cereales, mantequilla, té, café y azúcar.  Cuando se acabe, se ha acabado. Había gente tan ansiosa, que acababa con la bolsa una persona sola. Terminamos también comprando nuestro desayuno.

La lavandería está al lado de los cubos de basura. Aunque había un cartel muy grande que ponía que no se dejen las cosas tendidas por la noche, como aquí la gente hacía lo que le daba la gana, estaba siempre como aparece en la foto. Intentamos lavar una noche, pero todas las lavadoras estaban llenas de ropa a pesar de haber acabado ya el programa. Esperamos dos horas delante de las lavadoras usando el wifi y, al final, nos acostamos sin lavar porque nadie vino a llevarse su ropa. A la noche siguiente, por fin pudimos usar una lavadora. Nos fuimos a duchar y, cuando fuimos a por nuestra ropa, estaba toda tirada y a medio lavar. Habían interrumpido el programa, la habían sacado y otros habían metido su ropa. Una gracia.




Aparcamiento

¿Habéis visto que en la descripción del hostal también aparece “Parking sin asistencia gratis” y “Aparcamiento gratuito en las inmediaciones”? También aparece en nuestra factura:


¿Qué se supone que tengo que entender con eso? Pues… nunca se me hubieran ocurrido sus explicaciones. Nada más llegar le preguntamos a una recepcionista que dónde aparcábamos y nos dijo que en la calle. Ante mi sorpresa le enseñé la factura. Habíamos cogido ese hostal, entre otras cosas, porque siempre buscamos un alojamiento con parking. Me dijo que no, que no tenían zona de aparcamiento. Le contesté que había campervans aparcadas en el patio… Ahí ya me quedé rota con la explicación.

Resulta que, además de alquilar las habitaciones, también alquilan el patio!!!! Es decir, que delante de la puerta de nuestro pasillo cada noche era un ir y venir de campervan que, a modo de camping, aparcaban en el patio y… utilizaban también nuestro “baño privado independiente”. Era como un campamento gypsy, os lo juro. Qué imagen. Sólo pensaba en irme. Yo no sé ni cómo pude aguantar allí cuatro noches… Si no hubiera tenido que devolver la campervan al día siguiente, me hubiera ido a un holiday park de las inmediaciones.

Al hacer la reserva también contratamos con ellos, a través de su web, la excursión a la Barrera de Coral. Ellos son meros intermediarios. Te llevan al puerto, pero luego no te traen. Tenedlo en cuenta si contratáis alguna excursión con ellos. Eso sí lo dejan claro.

Toda una experiencia, sin duda.



Compártelo

Entradas relacionadas