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Dónde esta el Mirador de Toledo que inspiró a El Greco



El Mirador del Valle es una de las vistas más conocidas de Toledo. Se construyó en el siglo XVII y ha servido de fuente de inspiración a importantes personajes. Sorolla, Picasso, El Greco o Alphonse De Launay, uno de los primeros fotógrafos que la inmortalizó en 1854, quedaron maravillados con ellas.

Situado en la Ronda del Valle, desde él se pueden contemplar monumentos como la Catedral, el Alcázar, la iglesia de San Juan, el monasterio de San Juan de los Reyes, las murallas y la Puerta de la Bisagra. Todo ello rodeado por el majestuoso Tajo.

Cómo llegar al Mirador del Valle en Toledo

🚘 En coche: tienes que salir por el Paseo de la Rosa, dejando a un lado el Hospital Provincial para entrar en la Ronda del Valle. Se encuentra en la carretera de circunvalación que une la CM-401 con la N-400.

🚍 En autobús: autobús turístico, o la línea L71.

🚂 En tren turístico: todos los días desde la Plaza de Zocodover. Horario: desde las 10:00 con una frecuencia de de 30 min. Compra de tickets.

Día 7: Corea – Visitando el Barrio Chino de Busan y BIFF Square



Después de llegar de ver el Oryukdo Skywalk y de descansar en el hotel, fui a buscar un sitio para cenar en la cercana Chinatown. Está justo en frente de Busan Station. Su origen se remonta a 1884, cuando Busan comenzó a desarrollar relaciones comerciales con Shanghai y una pequeña comunidad china se estableció aquí, construyéndose una escuela china, casas residenciales y un consulado.


En las paredes a veces aparecen pinturas de personajes chinos famosos, como el novelista Samguk Ji.


A pesar de que la calle principal se llama Shanghai Street, yo me quedé algo decepcionada, pues lo que más encontré fue un montón de restaurantes rusos.  Los rusos que viven aquí son procedentes de Koryo-Saram, un territorio que se encontraba en la frontera de Corea con Rusia y que era controlado por la dinastía Gojoseon. Las reminiscencias de esto hicieron que existieran muchas personas de origen coreano viviendo en la zona de Vladivostok. Sin embargo, en la época de Stalin, se vieron como peligrosas y las señalaron como potenciales aliados del enemigo Japón, por lo que los obligaron a salir de allí y muchos acabaron en Corea.  

Por la noche, la zona toda iluminada, da un poco de miedo, parece más bien un barrio rojo.


Siguiendo toda la calle hacia delante, pronto llegué a los alrededores de Gulkje Market y a la zona de BIFF Square. Su nombre procede del Busan International Film Festival y hoy se ha convertido en una gran atracción turística.  La zona va desde Buyeong Theater en Nampo-dong, hasta Chungmu-dong y está dividida en Star Street y Festival Street. En el suelo se encuentran las huellas de estrellas de cine coreanas.






Por la noche hay muchísima gente paseando y comiendo en sus puestos callejeros. Lo más típico es comerse un Ssiat hotteok en uno de ellos y es que, desde que el cantante coreano Lee Seung-gi se pasó por aquí a por uno… su popularidad creció como la espuma. Esta especialidad consiste en una tortita coreana hecha de trigo, agua, leche, azúcar y levadura. Dentro se rellena con frutos secos y otros ingredientes. 



Aunque cuando yo fui, lo que estaban triunfando eran estos bocadillos de gofres. La cola para pedir era inmensa.


Lo que más me llamó la atención fueron los puestos de videntes a lo largo de la calle. 


Otra de las cosas llamativas (no sólo aquí, sino en toda Corea), es la manía de tirar la basura al suelo, en cualquier sitio, haciendo montones. No lo entenderé nunca.




10 lugares imprescindibles que ver en Busan


Busan es una ciudad enorme y NO es fácilmente accesible ni a pié, ni en transporte público, debido a su extensión. Tenlo en cuenta a la hora de planificar vuestro itinerario porque se pierde muchísimo tiempo viajando en metro, en autobús y en transbordos.

1. Templo del agua - Haedong Yonggungsa: uno de los templos más impresionantes de Corea del Sur. Se construyó en 1376 por el asesor del rey de la dinastía Goryeo, Naong Hwasang. Su popularidad es enorme y siempre está lleno de turistas y de peregrinos que acuden allí por la creencia de que quien va al templo y hace peticiones de corazón, tendrá sus deseos cumplidos. Horario: 5’00 – Puesta de sol. Gratis.


2. BIFF Square: su nombre procede del Busan International Film Festival y hoy se ha convertido en una gran atracción turística.  La zona va desde Buyeong Theater en Nampo-dong, hasta Chungmu-dong y está dividida en Star Street y Festival Street. En el suelo se encuentran las huellas de manos de estrellas de cine coreanas. Puestos de comida callejeros, puestos de videntes, centros comerciales, tiendas… la hacen ideal para pasar la tarde. Metro Línea 1 hasta Jalgachi, salida 7.   Horario: 19’30 – 24’00


3. Yeongdusan Park: en la zona alta del parque, al que se accede a través de unas escaleras mecánicas, se encuentra Busan Tower, con sus 120 metros de altura. Su cima se construyó inspirándose en una de las pagodas del famoso templo Bulguksa, de Gyeongju. Delante de ella se ve la estatua del Almirante Yi Sun-SI, la Campana de los Ciudadanos, un reloj floral y el busto de uno de los activistas pro-independencia, Baeksan An Hee-je. Horario: 10’00 – 23’00. Precio: 8.000 W.


4. Gukje Market: comenzó siendo un grupo de puestos organizado por los refugiados que llegaron a Busan tras la Guerra de Corea y hoy es uno de los mercados más grandes del país. aquí encontraráss de todo: souvenirs, comida preparada, pescados, electrónica… Su calle más famosa es la de Gwangbok-dong Food Street, una calle llena de restaurantes al aire libre. Metro; Línea 1 hasta Jalgachi, salida 7.  


5. Gwangan Bridge: con sus 7’4 km de largo, sus dos pisos y sus ocho carriles de ida y vuelta, conecta la Plaza Nº 49 de Namcheon-dong de Suyeong-gu con Centum City de U-dong en Haeundae-gu, atravesando el mar. Si por el día impresiona, por la noche lo hace aún más, a través de un gran espectáculo de luces que cambian a diario y por estación. Metro: Línea 2 Estación de Seomyeon – Bajar en Gwangan y caminar 5 minutos.

6. Igidae Park: esta antigua zona de maniobras militares, abrió al público en 1993 y hoy es un inmenso parque frente al pico Jangsanbong. Desde él se puede ver la costa entre rocas y acantilados.      Cómo llegar: Desde la Estación de Choryang del metro de Busan, salida 12: Caminar 63 m, tomar el autobús 27 y bajar en la parada Igidae Ipgu (16 paradas). Cruzar la calle y caminar 1,08 km hacia el parque.


7. Oryukdo Skywalk: se encuentra en el área de Seungdumal, en el punto divisorio entre el Mar del Este y el del Sur. Desde la plataforma, construida sobre un acantilado de 35 metros, se pueden disfrutar de unas vistas increíbles del mar, a través de su suelo transparente, y de la isla de Oryukdo. Horario: 9’00 – 18’00. Gratis.


8. Haeundae Beach: la playa más famosa de Corea tiene 1’5 km de largo. Es de arena fina y en ella se encuentra la Plaza Folclórica, en la que se pueden practicar juegos tradicionales, como el neolttwigi (sube y baja que se acciona con saltos), lucha coreana, tuho (tiro de flecha), el juego de la cuerda y yutnori (semejante al juego del ludo). Autobuses: 139, 140, 239, 240, 302.

9. Shinsegae Centumcity: ha entrado en el Libro Guinness de los Records como el mayor complejo comercial del mundo. Tiendas, un gran spa, varios cines y una pista de patinaje sobre hielo complementan la visita. Metro: Línea 2 Centumcity.

10. Gamcheon Cultural Village: sus edificios de colores la han hecho famosa en todo el mundo. Una vez en el pueblo, puedes comprarte el Stamp Tour, una postal que para ir rellenando con los sellos que te encuentres por el camino y, así, llevarte un bonito recuerdo a casa.

Desde Goejeong Station (Metro Línea 1), Salida 6. Tomar el autobús Sakha 1 o Sakha 1-1 hacia Gamcheon Elementary School.
▪ Desde Toseong Station (Metro Línea 1), Salida 6. Tomar el autobús Saha 1-1, Seogu 2 o Seogu 2-2 hacia Gamcheon Elementary School.




Día 3: Corea - Segundo día visitando Seúl II


Después de comer y de descansar un poco en el hotel, fui andando hasta el Ihwa Mural Village. Me costó mucho llegar, porque el GPS se perdía constantemente y, al final, estuvo mucho más lejos de lo que marcaba. Subí cuestas y más cuestas hasta llegar a lo alto de una colina. El barrio es fruto de un proyecto que el Ministerio de Cultura llevó a cabo en el 2006 para revitalizar una zona en decadencia. Para su puesta en marcha se contó con más de setenta artistas que se dedicaron a pintar murales por todo el barrio. Su fama dio la vuelta al mundo. De hecho, yo incluí este lugar en mi itinerario atraída por esta pintura que salía en uno de mis libros de bachillerato y que se me había quedado retenida en la memoria desde entonces.


Busqué los peces por todos lados, vi un montón de murales, pero no estaban los famosos peces por ningún sitio. Al final, entré a una tienda y le pregunté al dependiente. Se rió y me dijo que ya no existían. La fama había sido tan grande que el turismo había venido en su faceta más destructiva. Hordas de turistas llegaban todos los días al barrio y molestaban a sus habitantes con gritos, haciendo fotos sin pensar si estaban molestando, no les dejaban dormir, ni descansar, ni siquiera leer tranquilos. Y… optaron por quitarlo. Los propios vecinos, hartos, pintaron encima de los murales más famosos. Aún quedan algunos de los que poder disfrutar hoy. Por favor, si vas, no olvides tus modales para que esto no vuelva a ocurrir. Ni aquí, ni en ningún sitio.


Decepcionada con mi excursión y con la gente que no sabe comportarse, llegué a Heunginjimun Gate, la Puerta de la Benevolencia Creciente, la más grande de las puertas de Seúl. Había entrado en el famoso barrio comercial de Dongdaemun.


En Dongdaemun está el estadio, hay grandes centros comerciales, un gran paseo que recorre el Canal de Cheongyecheon, un mercado nocturno y otro diurno. Y su edificio más famoso: el Design Plaza – DDP, uno de los lugares más modernos de Seúl, que tiene un diseño neofuturista caracterizado por formas curvas extrañas. Es el distrito más dedicado a la moda y al diseño que hay en la ciudad.


Mi última visita del día fue Namsangol Hanok Village. Llegué cuando estaba anocheciendo y la mayoría de establecimientos ya estaban cerrados. Pero, aun así, estaba bonito. Este famoso enclave se encuentra a los pies de la montaña de Namsan, en cuya cima se alza la N Seoul Tower. En este lugar se pueden ver cinco yangban, casas tradicionales hanok de las clases altas coreanas durante de era Joseon. Las casas han sido traídas desde distintos puntos de Seúl para ofrecer una visión conjunta de esta época y de su arquitectura.


El lugar es un oasis de naturaleza dentro de un lugar lleno de rascacielos. En él hay restaurantes, tiendas de artesanía, cafeterías y una zona donde se dan conciertos gratuitos.


Después de un dolor de piernas importante y de seguir con un calor abrasador a pesar de ser de noche, compré un melón coreano en un puesto de fruta (manjar que sólo se puede encontrar aquí) y acabé mi noche en el hotel.


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Día 3: Corea – Segundo día visitando Seúl



Después de desayunar en el hotel y con un calor extremo para ser tan temprano, visité el Santuario de Chongmyo (Jongmyo). La entrada a este templo también viene incluida en el pase multipalacio que compré el primer día. Lo mejor es visitar Chongmyo y luego los Palacios de Changdeokgung y Changgyeonggung, porque está todo relativamente cerca y se puede ir andando de uno a otro sin cansarte mucho.

Al ser tan temprano el templo estaba vacío. Declarado Patrimonio de la Humanidad, El Templo de Chongmyo fue consagrado a los antepasados de la dinastía Chosŏn, y tiene actualmente el mismo aspecto que tenía en el siglo XVI. Custodia las tablillas que registran las enseñanzas de la anterior familia real. Ceremonias rituales que todavía unen a la música, el canto y la danza, se realizan allí, perpetuando una tradición que comienza en el siglo XIV. El templo está recorrido por un camino de piedra por el que no se puede caminar, porque está reservado para los espíritus y no queremos ponernos en su camino...


Lo más impresionante es Jeongjeon, el hall principal del santuario. Cuando un rey o una reina moría, se declaraban tres años de luto en el palacio. Transcurrido este periodo su tablilla se traía aquí para guardarla.


Desde allí, llegué caminando al tercer palacio: Changdeokgung Palace. Patrimonio de la Humanidad desde 1997, dentro se puede ver el trono del emperador y el Jardín Secreto. Para este último, es necesario apuntarse a la visita guiada que ofrecen en taquilla. El entorno es precioso, pero la visita no me mereció mucho la pena. La guía no hablaba muy bien inglés y se equivocaba muchísimo. La gente se aburría y empezaba a dar vueltas por allí y a molestar, un guardia tuvo que vigilar a nuestro grupo para que no hicieran el cabra… un desastre. En todo caso, la visita debería haber durado menos, para mi gusto (y la gente aprender a comportarse).



Después de caminar entre jardines durante un buen rato y dar mil vueltas, tuve que preguntarle a un guardia por la salida y a otro por la entrada del último palacio que me quedaba por ver, Changgyeonggung Palace. Están los dos tan unidos, que casi se solapan. Su origen se remonta al siglo XV, aunque a lo largo de su historia también fue un parque, un invernadero y un zoo. La verdad es que ya estaba cansada de tanto palacio. Los edificios son muy parecidos. De éste lo que más me gustó fue su invernadero, que era distinto a lo que había visto en los otros palacios.



Del fresquito de estar rodeada de naturaleza en los palacios, volví al tórrido calor de las aceras y al asfalto, paseé por grandes avenidas y calles hasta dar con el Templo Jogyesa, casi de casualidad. Me llamaron la atención unos farolillos que había en la puerta, y que estaba lleno de gente y de colorido. Entré por entrar y en su oficina de información me di cuenta de que era Jogyesa donde estaba. Es un templo pequeño, pero bastante original. Pertenece a la orden budista más importante de Corea y cuenta con un bonito patio lleno de farolillos y graciosas estatuas de Buda. Su entrada es gratuita. En la oficina atienden en inglés y te regalan una bonita postal.



Dentro había mucha gente sentada alrededor de una pagoda pequeñita, gente rezando y mesas donde estaban haciendo talleres con niños. Una mujer tenía un puesto en el que regalaba botellas de agua y té. Sería para sobrevivir a este calor.

Es uno de los templos más graciosos que he visto, por las estatuas de Buda tan bonitas que tiene.



De vuelta a los grandes rascacielos, paseé por el centro para acercarme a la zona de Seoul Plaza. Las esculturas que me encontraba a mi paso me encantaban, como ésta de una niña sujetando unos globos:



Ya en Myeongdong, opté por comer curry coreano con chapiñones en un restaurante especializado. Los tickets se compraban en una máquina y se le daban a la cocinera para que hiciera la comida. Al más puro estilo japonés. 




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Qué ver en Seúl en tres días - Itinerario



Aquí dejo el itinerario que hice durante mis tres primeros días en Seúl, antes de montarme en el tren para llegar a Gyeongju, por si te puede servir de inspiración. Para recorrer todo esto, mi centro de operaciones fue el Hotel Sieoso, relativamente cerca de la zona de Seoul Plaza. No utilicé el metro para nada, tan sólo caminé y aproveché mucho el tiempo. 


Día 1

▪ Seoul Plaza

▪ Deokseugung Palace
▪ Gwanghwamung Square
▪ Gyeongbokgung Palace
▪ National Folk Museum
▪ Bukchon Hanok Village
▪ Gwangjang Traditional Market





Día 2
                        ▪ Por la mañana: visitar la DMZ (Joint Security Area y Tercer Túnel)
        ▪ Por la tarde y noche: pasear y comprar regalos y comida en la zona de Myeongdong.

Día 3

▪ Santuario de Chongmyo

▪ Changdeokgung Palace
▪ Changgyeonggung Palace
▪ Heunginjimun Gate
▪ Dongdaemun Design Plaza
▪ Namsangol Hanok Village



A la vuelta de mi viaje por Kyuushuu, pasé otros dos días más en Seúl. El primero lo dediqué a hacer las compras de regalos y recuerdos para traerme a España y el último a visitar la cercana ciudad de Suwon.

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