Día 7: Argentina – Opinión de la Fogata Patagónica con Info Ushuaia



Después de ver a los leones marinos en el Canal de Beagle, por la noche me esperaba una excursión a la montaña fueguina.

La contrate a través de la página web de la empresa Info Ushuaia unas semanas antes de mi llegada a Argentina, porque fue la que más me atrajo por ser la más completa y me cobraron 4700 AR$.

A las 19’00 vinieron a recogerme a mi hotel, fuimos recorriendo Ushuaia para recoger a otros turistas y nos dirigimos hacia la montaña. Tras un largo camino la furgoneta paró y nos bajamos en un paisaje totalmente nevado, en el valle Carvajal. No se veía nada, estábamos en total oscuridad. Con ayuda de las linternas, los guías nos ayudaron a ponernos las raquetas de nieve y comenzamos a dar un paseo por el bosque helado.

Era maravilloso disfrutar de la fría naturaleza sin nadie alrededor. El cielo estaba despejado y los guías nos fueron hablando de las estrellas que veíamos. Con nosotros iba un fotógrafo profesional que se encargó de hacernos fotos de todo el grupo a lo largo de todo el trayecto.


Acabada la caminata, llegamos a un refugio de montaña en el que nos quitamos los equipos y donde nuestro pequeño grupo se dividió en dos. Uno para hacer una excursión en cuatriciclos y otros para montar en trineo.

Yo comencé por los cuatriciclos. Nos enseñaron a llevarlos y empezamos a andar. Uno de los guías iba delante y otro detrás, en medio nosotros conduciendo nuestros vehículos siguiendo el camino marcado. Era muy emocionante.



Al terminar nuestro circuito, nos cambiamos. Conocimos a los perros alaskanos y siberianos y a su conductor y nos dimos una vuelta en trineo con ellos. Nunca lo había hecho y quedé impresionada. Corrían muchísimo. Estaban muy bien cuidados y mimados. La vuelta fue cortita, pero mereció mucho la pena.






Valle de Lobos es un centro de cría y adiestramiento de este tipo de perros. Los trineos están realizados con madera de noble lenga, el árbol nativo de esta zona. El fundador de este centro es el Gato Curuchet, el único argentino que compite en trineo tirado por perros en pruebas como las de Iditarot, en Alaska.

Cuando todo el mundo hubo acabado la actividad, entramos en el refugio y nos comimos unas ricas lentejas de la tierra junto a la chimenea, que supieron a gloria después de haber pasado tanto frío fuera.


Cuando llegué de vuelta al hotel era casi la una de la mañana y había vivido una experiencia única.



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