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Nueva Zelanda - Información útil para visitar Rotorua


Campervan:
  • El centro de Rotorua está lleno de restricciones para aparcar, pero al ser una ciudad pequeña, es manejable para recorrerla andando.
  • Si queréis dormir en la campervan hay zonas de aparcamientos autorizados en Blue Lake, Green Lake y Lake Tarawera, un poco lejos de la ciudad.

Duchas:
  • Si optáis por dormir gratis en la caravana hay duchas calientes en el i-site (5$).
  • Aguas termales gratuitas:
    • Free hot springs: a 20km al sur, yendo para Taupo.
    • Kerosene Creek: por la carretera principal, a la izquierda sale un camino sin asfaltar de 2’5km. Hay un río donde sale agua caliente.
    • Reporoa, Butcher’s Pool: una piscina de agua caliente con WC, lleno de maoríes locales. Se llega tomando el desvío de Broadlands Road, carretera paralela a la Hw5, en dirección a Taupo.

Gasolineras:


▪  La más barata que encontré fue una Caltex. Estaba más o menos al mismo precio que en Auckland.

Comida típica:
  • Disfrutar de un hangi: un banquete maorí realizado en las aguas termales. Es muy tradicional comerse una mazorca de maíz untada en mantequilla, asada en el hangi geotermal. Suelen venderse en Whakarewarewa Thermal Village y cuestan 2$. Preguntad a los locales.

Aeropuerto:
  • Está a 7km al este del centro de la ciudad. La mayoría de los vuelos son domésticos (Auckland, Wellington, Christchurch y Queenstown; operados por Air New Zealand). Pero también hay algunos australianos a y desde Sydney.

Tren:
  • No hay manera de venir en tren a Rotorua.

Autobuses:

▪  Intercity: www.intercity.co.nz
▪  Bay Hopper: www.baybus.co.nz Opera entre Tauranga, Whakatane y Opotiki.
▪  Twin City Express: www.baybus.co.nz Opera entre Tauranga y Rotorua. 

Actualizado a enero de 2019

SKIP es un nuevo servicio de autobuses en la isla Norte de Nueva Zelanda con precios muy competitivos y que cuenta con Wifi gratis. (https://skip.travel)

Mana Bus y Naked Bus han dejado de funcionar.


Nueva Zelanda: Día 4 – Qué ver en el pueblo maorí de Rotorua


Después de visitar el Te Puia, decidí visitar el pueblo para conocer la cultura maorí. Con sus 65.000 habitantes, está situada a la orilla del lago Rotorua y cuenta con un 35% de población maorí. Nada más llegar el olor a podrido llama la atención por el azufre, pero no es para tanto.  La primera parada indispensable es el Kuirau Park, un parque que está situado muy cerca del camping y donde se puede disfrutar gratis de la actividad geotermal de la zona. En el 2003, una erupción lo cubrió de barro. Hoy hay un lago en el cráter, pozas de barro hirviendo y muchos chorros de vapor humeante. Incluso podemos meter los pies en una de sus piscinas de agua calentita, cosa que me recordó a mi viaje a Nagano, en Japón. 




Después me adentré en la ciudad a través de su eje central, Fenton Street, donde están la mayoría de restaurantes (bastante caros) y negocios de la zona, y donde ponen el mercadillo nocturno. Al final de la calle está el i-site y los Government Gardens, una gran zona verde preciosa, donde hay campos de cricket y bolos sobre tierra, y donde están situados el Museo de Rotorua ,lleno de cultura e historia maorí, y el Polinesian Spa, el más lujoso y tradicional de la zona.




Rotorua Museum, ubicado en un edificio señorial tipo Tudor. Inicialmente fue un balneario donde se practicaban técnicas tan descabelladas como los baños eléctricos.  
Precio: 18$
Horario
      De abril a septiembre: de 9'00 a 17'00
      De octubre a marzo: de 9'00 a 20'00
Dirección: Queens Dr, Government Gardens

Justo detrás del Museo aparece el camino para llegar al Lago Rotorua, el mayor de los 16 lagos de la región. Es un volcán extinto y se hacen visitas en barco. Está lleno de patos y cisnes, que yo no sé cómo sobreviven en el agua sulfurosa, pero ahí están. 



Tras disfrutar del ambiente invernal de la ciudad, cogí la caravana para ver dónde viven de verdad los maoríes: Ohinemutu, un marae actual. A orillas del lago, esta aldea me decepcionó mucho pues, aunque tenía su encanto, estaba demasiado destartalada y me dio la impresión de que los maoríes que allí vivían eran muy marginales. Chabolas, basura, descampados, niñas mirando los coches para ver lo que robaban... nada parecido a lo que había escuchado por todas partes sobre lo bien integrado que estaba este pueblo. Parecía un poblado chabolero. 

Lo más bonito es la Tama-te-Kapua, su sala de reuniones, y la St Faith's Anglican Church, una iglesia anglicana de madera llena tallas maoríes. 

El acceso a Ohinemutu se hace por Kiharoa St, Haukotuku St o Korokai St, bocacalles de Lake Street. Hay un amplio parking gratuito, pero no parecía muy seguro. Yo preferí dar la vuelta, aparcar un poco más lejos e ir andando. 






Antes de que se hiciera de noche, fui a disfrutar de la naturaleza en estado puro en el Redwood Whakarewarewa Forest, a 3km al sureste de la ciudad, en Tarawera Road. En un principio albergaba más de 170 especies de árboles plantadas desde 1899 para estudiar cuál producía mejor madera. El pino radiata fue el que triunfó, por eso está plantado por todo el país, pero el reclamo del parque son sus enormes secuoyas californianas. Los senderos comienzan al lado del parking gratuito, frente al centro de recepción de visitantes y tienda de recuerdos. El sendero más sencillito, para haceros una idea rápida del bosque, dura media hora y atraviesa el bosque rojo, Redwood Grove. Se puede hacer picnic y alquilar bicicletas junto a Waipa State Mill Rd. 




Al principio de los senderos hay un WC muy original, muy integrado en la naturaleza. 


Horario: de 5'30 a 20'30

Y, antes de volver al camping, a probar un poco de la comida basura del lugar: el famoso Wendy's con sus hamburguesas cuadradas. 


Nueva Zelanda: Día 4 – Rotorua: los géiseres de Te Puia


Después de ver todas las atracciones turísticas que hay en Rotorua, pensé que sólo tenía tiempo para ver una. Y es que Rotorua es undestino lleno de atractivos, inundado todo de cultura maorí, geiseres, fumarolas, naturaleza salvaje, aguas termales… Merece la pena echar al menos dos días aquí, aunque a mí se me hizo muy corto.

Tras comparar las atracciones maoríes disponibles en la zona, que son muchas, me acerqué a Te Puia. ¿Por qué? Bueno, este sitio me ofrecía más cosas que los demás lugares y a un precio más razonable.

El Te Puia es un complejo maorí donde podemos ver:
  • La recreación de un poblado maorí.
  • La asistencia a una ceremonia.
  • La escuela de artesanía (escultura y costura maorí)
  • Geiseres y mucha actividad geotermal.
  • Dos kiwis.
  • Si pagamos un poco más también podemos contratar un espectáculo maorí y comer con ellos un hangi.
  • Wifi gratis.
  • Entrar y salir todas las veces que quieras en el mismo día.
Comparado con los demás sitios, es bastante completo, 70 hectáreas con 170 años de historia maorí.


La entrada principal se llama Te Heketanga a Rangi (de origen divino), aquí encontramos 12 estructuras hechas a mano de forma alargada, que pretenden llegar al cielo, y que representan guardianes celestiales.

Pronto vemos Te Aronui a Rua, la casa de reunión y encuentro maorí, totalmente esculpida a mano por estudiantes de la escuela de artesanía. Aquí se celebran los espectáculos y bailes.




En el mismo complejo se encuentra Te Rito y Te Wananga Whakairo Rakau, la Escuela Nacional de Arte Textil y la Escuela Nacional de Artesanía tallada en madera. Se pueden ver las exposiciones de sus obras, así como a los propios artistas y estudiantes trabajando allí mismo. Actualmente están aquí los guardianes de la cultura y las artes y tradiciones maoríes, legado escrito en una ley parlamentaria. Han participado en la creación de 30 casas de reunión por toda Nueva Zelanda y en la construcción de regalos para diplomáticos y dignatarios internacionales.




En esta parte del complejo también tenemos un lugar de descanso donde pararnos a comer o a disfrutar un rato del wifi, una cafetería y una galería de arte maorí que también sirve de tienda. Los precios no son tan caros como cabría esperar.

A continuación, pasamos a Pikirangi Village, la reconstrucción de un poblado maorí (pa) típico de la época pre-Europea.



Al lado encontramos la Kiwi House, Nga Manu Ahurei, con una pareja de kiwis a la que vemos en total silencio y oscuridad.

La última parte de la visita se reserva para la actividad geotermal. Lo primero que vemos son las aguas hirviendo del Ngararatuatara, que utilizaban los maoríes para cocinar sus festines. Se dice que sus orillas se parecen a la piel del famoso lagarto neozelandés tuatara.



Continuamos para visitar la gran atracción de la zona: el Pohutu Geyser, el mayor de todos los del valle. Escupe una o dos veces cada hora y llega a medir más de 30 metros. Se sabe cuándo va a estallar porque el géiser Prince of Wales’ Feathers comienza un poco antes.




Al final encontramos la Nga Mokai-a-koko Mud Pool, una especie de laguna pequeña llena de barro hirviendo y humeante. El barro que escupe es el resultado de gases ácidos y vapor que hacen que los minerales se vayan descomponiendo y dejen un rastro parecido a las hondas que se forman en el agua cuando saltan las ranas en ella.



Hay guías maoríes gratuitos que salen cada hora a partir de las 9’00 y hasta una hora antes del cierre. Los circuitos duran una hora y media y salen desde el cartel de uno de los sustantivos más largos del mundo.


A las 10’15, 12’15 y 15’15h, empiezan los espectáculos gratuitos. Se realiza en la plaza, delante de la casa de reunión, un baile y la simulación de una ceremonia de recibimiento con el famoso saludo de choque de narices (no de frotamiento, como los esquimales). La danza es bastante curiosa, semejante a los hakas que bailan la selección nacional de rugby, All Blacks.



Como curiosidad os digo, que ha sido uno de los pocos sitios del país donde tenían disponible folletos en español.

Precio de la visita a Te Puia

Las entradas las podéis comprar por internet.
  • Adultos: 48’50$
  • Con espectáculo: 60’50$
  • Con hangi: 95$
  • Con cena y espectáculo: 114$


Horario de Te Puia
  • De septiembre a abril: de 8’00 a 18’00 (último pase a las 17’00)
  • De abril a septiembre: de 8’00 a 17’00 (último pase a las 16’00)


Te Puia, Hemo Rd - A 3km del centro de Rotorua
Rotorua 3040
Teléfono gratuito 0800 83 7842





Nueva Zelanda: Día 3 – Opinión del Rotorua Top 10 Holiday Park


Una parada en Otorohanga Kiwi House

Saliendo de la Cueva de las luciérnagas de Waitomo vi un anuncio en la carretera para ver kiwis: Otorohanga Kiwi House. Seguí las indicaciones, porque decían que estaba abierto, pero cuando llegamos a la puerta vimos el cartel de cerrado. La última visita era a las 16’00 y eran las 16’30.

Cuando nos íba de vuelta al coche, un chico salió del recinto y me dijo que si queríaver a los kiwis. Le dije que sí. Y me dijo que estaba cerrado pero que de favor me dejaba entrar al complejo y echar un vistazo rápido a los 2 kiwis que tenían. Pero tenía que ser muy rápida y me dejaba la entrada a 18$.

Teniendo en cuenta que la entrada normal cuesta 22$ e incluye la visita a los kiwis, al centro de recuperación con explicaciones, a ver cómo les dan de comer e incluso a un recinto para ver reptiles autóctonos… obviamente, me pareció una estafa. Me dio la impresión de que el chico quería sacarse unos dólares extra. Y más aún cuando lo miré como diciendo “¿Me has visto cara de tonta?” y nos dijo: “Bueno, os te lo dejo a mitad de precio”.

Me di la vuelta y salí hacia Rotorua. Ya tendría tiempo de ver más kiwis sin que me tangaran.

Opinión del Rotorua Top 10 Holiday Park 

Desde Waitomo hasta Rotorua hay 141 km, 1’50 horas. Llegué ya casi casi de noche al camping. Les había avisado por email de que íba a llegar tarde y no hubo ningún problema.


Sin duda, fue el mejor camping en el que estuve en todo el país. Me costó 92$ para dos noches en un sitio con electricidad.

El camping era pequeño pero estaba todo muy nuevo. Las zonas con electricidad estaban embaldosadas, así que no había problema de barro.


La cocina estaba muy bien equipada y había una salita con varios sillones, sofás y una chimenea eléctrica para disfrutar de una gran tele y una biblioteca.

Los baños fueron excepcionales. Limpísimos, amplios. Con secador y calefacción. Y lámparas rojas para que no diera frío al salir de la ducha.

Pero lo más original fue la gran piscina central. Tienen una piscina para verano y dos piscinas de aguas naturales minerales abiertas todo el año. Una a 36 grados y otra a 38, rodeadas con cerca de 250 plantas autóctonas. Eran gratuitas y estuvo genial la sensación de probar las aguas termales de Rotorua cuando fuera estábamos a -1ºC. No hay problema porque los baños están cerquita, para salir corriendo con el bikini y el abrigo en lo alto :)



Usar la secadora y la lavadora me costó 4$, y había jabón y plancha gratis.


Si volviera a Rotorua, elegiría otra vez este alojamiento.