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Día 7: Corea – Senderismo por Igidae Park hasta el Oryukdo Skywalk de Busan



Desde Jalgachi Market, cogí el autobús hasta Igidae Park. Los conductores de autobuses coreanos son gente muy amable. Aunque no entiendan inglés, siempre intentan buscar a alguien en el autobús que vaya donde tú o cerca, y lo nombran tu guía personal. Esa persona estará pendiente de ti en todo momento para avisarte cuando tu parada esté cerca. En este autobús también me pasó lo mismo. Y en el que tomé al día siguiente para ir al Templo del Agua, igual.


El autobús me dejó en la parte baja de la montaña. Subí andando por la acera una gran cuesta que iba paralela a la carretera y sin una puñetera sombra. ¡Menos mal que tenía el mini-ventilador!


A la entrada del parque vi un mapa con la red de senderos y empecé a subir por el camino, que alternaba entre sendas y escaleras. Siempre cuesta arriba.


Mi idea era hacer el camino de la costa hasta llegar a Oryukdo Skywalk, pero me perdí. Os lo aseguro, los mapas que hay por allí no sirven para nada.



Al final llegué a una gran explanada llena de abuelos equipados como si se hubieran comprado toda la sección de senderismo del Decathlon: bastones, guantes, camisetas largas (con la que caía) para que no les diera el sol, botas de andar, mochilas con botellas de agua, sombreros… Más tarde me dijeron que este era un parque muy concurrido por los mayores para mantenerse en forma. Y, os lo aseguro, iban más rápido que yo.

Uno de ellos me vio tan perdida, que se acercó para ver a dónde quería ir. Le enseñé el nombre en coreano de Oryukdo Skywalk, que tenía apuntado en un folio y me dijo que lo siguiera. Y anduve y anduve… Me llevaba con la lengua fuera. Y cada dos por tres se paraba de sopetón, para indicarme que hiciera una foto en algún lugar. Tenía buen ojo este señor, porque los lugares que elegía eran muy hermosos. Sin quererlo, había contratado un guía gratis.


El señor me llevo por senderos alternativos. A veces se paraba, pensaba, se rascaba la cabeza y elegía el camino que parecía menos usado. Estaba guiándome por atajos. ¡Cuántas veces no habría venido por aquí con todo su equipamiento para conocerse la montaña al dedillo!

Pues sí, después de mucho andar, me señaló el Oryukdo Skywalk, que se veía justo debajo de donde nos encontrábamos. Se despidió de mí y, antes de que me quisiera dar cuenta, desapareció montaña arriba.

Este paraje se encuentra en el área de Seungdumal, en el punto divisorio entre el Mar del Este y el del Sur. Desde la plataforma, construida sobre un acantilado de 35 metros, se pueden disfrutar de unas vistas increíbles del mar, a través de su suelo transparente, y de la isla de Oryukdo.


Depende del día y de la marea Oryukdo Island parece estar formada por cinco o seis islas. Compuestas puramente de roca, cinco de ellas están deshabitadas.


La entrada al Skywalk es gratuita. Te ponen unos patucos para andar por los cristales y das la vuelta al camino marcado. Si tienes vértigo, abstente de caminar por él.



Delante hay una oficina de turismo en cuya planta baja hay una exposición sobre la zona. Allí me dijeron dónde tenía que coger el autobús de vuelta a Busan Station. Tardé más de una hora en llegar. 






Día 7: Corea – Un día visitando el centro de Busan



Cogí el KTX desde la estación de Singyeongju (Gyeongju) a Busan a las 10’00 de la mañana. Debería haber llegado a las 10’37, pero el tren llegó con muchísimo retraso. Cuando bajé del tren, había una empleada allí dando a los pasajeros un papel y llevándolos a la taquilla. Conmigo hizo lo mismo. En la taquilla, me pidieron el pasaporte y la tarjeta de crédito con la que había pagado el billete a través de la página de Korail y me dijeron que me devolverían un tanto por ciento de la compra por el retraso. Y así fue. Cuando volví a España, me habían hecho el ingreso.

Desde la estación de tren de Busan, anduve todo recto hacia mi hotel. Lo había escogido tan sólo por su localización, por estar cerquísima de la estación y del metro. Resultó ser un Love Hotel anticuado.

Después de descansar un poco, me dispuse a recorrer el centro de Busan a pie. Caminando todo recto en sentido contrario, volví a la estación y seguí andando hasta el Gukje Market, un mercado que comenzó siendo un grupo de puestos organizado por los refugiados que llegaron a Busan tras la Guerra de Corea y hoy es uno de los más grandes del país.  Los pasillos interiores que estaban dedicados a carne, pescados y mariscos, eran demasiado para mí. Una mezcla de olores y un calor… que me hicieron salir fuera pronto.





Pero también hay otros pasillos llenos de puestos y tiendas de ropa y souvenirs, comida preparada, pescados, electrónica… Y los precios son baratos.


Al final acabé comprándome el éxito de ese verano en Corea: el mini ventilador que llevaba todo el mundo colgado del cuello, para sobrellevar un poquito mejor el calor. La señora mayor que me lo vendió se esforzó como pudo por enseñarme su funcionamiento y cómo se cargaba a través de un USB, que venía incluido (como me hizo ver muy orgullosa).


La zona que rodea al mercado está llena de vida a todas horas. Hay multitud de centros comerciales, restaurantes y tiendas. Incluida la de los famosos Kakao Friends, que están arrasando en Corea. Son como la versión coreana del Line japonés. No pude evitarlo y me pasé por allí a ver este mundo tan Kawaii. Había mucho fan haciéndose fotos, saludando a los muñecos… Una locura.






Para llegar a la Torre de Busán, tuve que subir por unas escaleras mecánicas hasta a Yeongdusan ParkComo hacía tantísimo calor, paseé por debajo de los árboles recorriendo un gran techo del parque y sentándome de vez en cuando a descansar en sus bancos.


Finalmente, volví al inicio y subí las escaleras que me llevaron a la entrada de la Torre de Busan. Con sus 120 metros de altura, su cima se construyó inspirándose en una de las pagodas del famoso templo Bulguksa, de Gyeongju. Delante de ella descansa la estatua del Almirante Yi Sun-SI, la Campana de los Ciudadanos, un reloj floral y el busto de uno de los activistas pro-independencia, Baeksan An Hee-je. 


De vuelta al centro, di vueltas viendo locales muy originales, como este tienda para gatos, que también tenía una zona de cafetería.


Paseando, llegué a un restaurante atraída por el olor que salía por su puerta. Se llamaba Kimpira y tenía platos tan deliciosos, como esta pizza con patatas fritas, o este extraño toppoki: 


Mi primera parte del día ya estaba echada. El resto de la tarde, lo pasaría en el Igidae Park, que atravesaría para llegar al impresionante Oryukdo Skaywalk





10 lugares imprescindibles que ver en Busan


Busan es una ciudad enorme y NO es fácilmente accesible ni a pié, ni en transporte público, debido a su extensión. Tenlo en cuenta a la hora de planificar vuestro itinerario porque se pierde muchísimo tiempo viajando en metro, en autobús y en transbordos.

1. Templo del agua - Haedong Yonggungsa: uno de los templos más impresionantes de Corea del Sur. Se construyó en 1376 por el asesor del rey de la dinastía Goryeo, Naong Hwasang. Su popularidad es enorme y siempre está lleno de turistas y de peregrinos que acuden allí por la creencia de que quien va al templo y hace peticiones de corazón, tendrá sus deseos cumplidos. Horario: 5’00 – Puesta de sol. Gratis.


2. BIFF Square: su nombre procede del Busan International Film Festival y hoy se ha convertido en una gran atracción turística.  La zona va desde Buyeong Theater en Nampo-dong, hasta Chungmu-dong y está dividida en Star Street y Festival Street. En el suelo se encuentran las huellas de manos de estrellas de cine coreanas. Puestos de comida callejeros, puestos de videntes, centros comerciales, tiendas… la hacen ideal para pasar la tarde. Metro Línea 1 hasta Jalgachi, salida 7.   Horario: 19’30 – 24’00


3. Yeongdusan Park: en la zona alta del parque, al que se accede a través de unas escaleras mecánicas, se encuentra Busan Tower, con sus 120 metros de altura. Su cima se construyó inspirándose en una de las pagodas del famoso templo Bulguksa, de Gyeongju. Delante de ella se ve la estatua del Almirante Yi Sun-SI, la Campana de los Ciudadanos, un reloj floral y el busto de uno de los activistas pro-independencia, Baeksan An Hee-je. Horario: 10’00 – 23’00. Precio: 8.000 W.


4. Gukje Market: comenzó siendo un grupo de puestos organizado por los refugiados que llegaron a Busan tras la Guerra de Corea y hoy es uno de los mercados más grandes del país. aquí encontraráss de todo: souvenirs, comida preparada, pescados, electrónica… Su calle más famosa es la de Gwangbok-dong Food Street, una calle llena de restaurantes al aire libre. Metro; Línea 1 hasta Jalgachi, salida 7.  


5. Gwangan Bridge: con sus 7’4 km de largo, sus dos pisos y sus ocho carriles de ida y vuelta, conecta la Plaza Nº 49 de Namcheon-dong de Suyeong-gu con Centum City de U-dong en Haeundae-gu, atravesando el mar. Si por el día impresiona, por la noche lo hace aún más, a través de un gran espectáculo de luces que cambian a diario y por estación. Metro: Línea 2 Estación de Seomyeon – Bajar en Gwangan y caminar 5 minutos.

6. Igidae Park: esta antigua zona de maniobras militares, abrió al público en 1993 y hoy es un inmenso parque frente al pico Jangsanbong. Desde él se puede ver la costa entre rocas y acantilados.      Cómo llegar: Desde la Estación de Choryang del metro de Busan, salida 12: Caminar 63 m, tomar el autobús 27 y bajar en la parada Igidae Ipgu (16 paradas). Cruzar la calle y caminar 1,08 km hacia el parque.


7. Oryukdo Skywalk: se encuentra en el área de Seungdumal, en el punto divisorio entre el Mar del Este y el del Sur. Desde la plataforma, construida sobre un acantilado de 35 metros, se pueden disfrutar de unas vistas increíbles del mar, a través de su suelo transparente, y de la isla de Oryukdo. Horario: 9’00 – 18’00. Gratis.


8. Haeundae Beach: la playa más famosa de Corea tiene 1’5 km de largo. Es de arena fina y en ella se encuentra la Plaza Folclórica, en la que se pueden practicar juegos tradicionales, como el neolttwigi (sube y baja que se acciona con saltos), lucha coreana, tuho (tiro de flecha), el juego de la cuerda y yutnori (semejante al juego del ludo). Autobuses: 139, 140, 239, 240, 302.

9. Shinsegae Centumcity: ha entrado en el Libro Guinness de los Records como el mayor complejo comercial del mundo. Tiendas, un gran spa, varios cines y una pista de patinaje sobre hielo complementan la visita. Metro: Línea 2 Centumcity.

10. Gamcheon Cultural Village: sus edificios de colores la han hecho famosa en todo el mundo. Una vez en el pueblo, puedes comprarte el Stamp Tour, una postal que para ir rellenando con los sellos que te encuentres por el camino y, así, llevarte un bonito recuerdo a casa.

Desde Goejeong Station (Metro Línea 1), Salida 6. Tomar el autobús Sakha 1 o Sakha 1-1 hacia Gamcheon Elementary School.
▪ Desde Toseong Station (Metro Línea 1), Salida 6. Tomar el autobús Saha 1-1, Seogu 2 o Seogu 2-2 hacia Gamcheon Elementary School.




Día 4: Corea - Visitando Anapji Pond en Gyeongju



El estanque de Anapji fue, sin duda, mi sitio favorito de Gyeongju. Este majestuoso palacio (Donggung Palace) se construyó en el año 679 para usarlo en los festivales, banquetes y como residencia del príncipe. Envuelto en un impresionante paraje lleno de naturaleza cuidada hasta el extremo, el rey Munmu también mandó construir un lago artificial que midiera 190 metros en las cuatro direcciones (norte, sur, este y oeste): el lago Wolji, que durante la dinastía Joseon pasó a llamarse Anapji. 


A los reyes de la dinastía Silla les gustaba impresionar a sus visitantes llevándolos a este excepcional lugar, por ello fue durante mucho tiempo un gran centro para la diplomacia de su reino. Su pabellón Imhaejeon era capaz de albergar a más de mil personas. Para impresionar a los enviados chinos de la dinastía Tang, mandaron construir miniaturas de las doce montañas más queridas en china, dispuestas en forma de terrazas alrededor del estanque.

jasonteale.com

Cuando el reino de Silla cayó, el estanque se abandonó y se recontruyó en 1974 como parte de un proyecto de renovación de los lugares históricos de Gyeongju. 33.000 reliquias históricas fueron excavadas mientras duró el proyecto. Más de 700 se pueden ver hoy en el Museo Nacional de la Ciudad.



Su importancia histórica y su gran belleza, hicieron que Anapji fuera declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

Al otro lado del estanque Anapji, verás desde la calle un enorme jardín de loto al que se puede acceder de manera gratuita, a pesar de que en su entrada quedan los restos de una antigua taquilla. Te aconsejo que te pases al atardecer para disfrutar de los colores de la puesta de sol en este inmejorable entorno.


Autobuses: 11, 600, 601, 602, 603, 604, 605, 607, 609 y 700. 

Precio: 2.000 W.



Día 4: Corea – Visitando el Centro Histórico de Gyeongju



Por la mañana temprano fui a la estación de trenes de Seúl y allí cogí el KTX hasta Gyeongju. El billete lo había comprado un mes antes a través de la página de Korail, por lo que no tuve ni que canjearlo. El tren estaba limpísimo y se parecía mucho a los españoles. Además, el wifi gratis funcionó perfectamente durante todo el trayecto y contaba con enchufes para cargar el móvil.

A las dos horas llegué a la estación de Singyeongju. Es un asco porque el KTX para aquí y no en la estación de Gyeongju, así que hay que salvar los 20 minutos que hay hasta llegar al centro, cogiendo un taxi o un autobús. En la Oficina de Turismo de la estación cogí un mapa y me informaron de dónde se cogía el bus al centro, el número 700.


Me bajé en la parada que creía que era más conveniente para ir a mi hotel y empecé a dar vueltas y más vueltas andando y cargada con la mochila. Los campos se sucedían y allí no aparecían más que casas en ruinas. A final resultó que el hotel no estaba en la dirección que aparecía en Google Maps y que si lo buscabas en un GPS Coreano o en el Naver metiendo el nombre en coreano, salía otra ubicación. Agotada, con el calor húmedo del mediodía en Corea en agosto, llegué al Serroa Guesthouse. Un hanok renovado, en el que había reservado una habitación con baño y cocina. El suelo, muy duro. Pero lo demás estuvo bien.

Después de ducharme y descansar un poco al fresquito del aire acondicionado, empecé a patearme el centro histórico de Gyeongju.

Gyeongju es conocida como el Museo sin paredes. Es el lugar con más tumbas, templos, pagodas… de toda Corea del Sur. En el año 57 a. C., al mismo tiempo que Julio César se apoderaba de la Galia, Gyeongju se convertía en la capital del reino de Silla, llegando en el siglo VII a ser la capital de toda la península coreana. Fruto de todo este esplendor hoy podemos ver muchos monumentos importantes en el centro de Gyeongju, en la vecina montaña de Namsan y en los alrededores, llegando su influencia incluso hasta el mar, en Gampo.

El hotel estaba a unos escasos 10 minutos del primero de los famosos monumentos de la ciudad: el Observatorio Astronómico. Para llegar a él, basta con cruzar la gran avenida y entrar al Parque de los túmulos (Tumuli gongwon), en el que se encuentran más de 23 tumbas de la familia real de Shilla. Por fuera parecen colinas, pero por dentro albergaban los restos fúnebres y tesoros (no se puede entrar en ellas).


A la entrada del parque hay un puesto de información turística en el que puedes coger un plano lleno de huecos donde poner los sellos de los monumentos que vayas visitando en Gyeongju, a modo de colección. También te puedes alquilar uno de los vehículos con forma de gusanos y otros bichos para recorrer el parque. Hay tanta afluencia de ellos, que resultan muy molestos.

El Observatorio Astronómico de Cheomseongdae fue construido en la época de la Reina Seondeok de Silla, en el siglo VII, siendo el observatorio astronómico más antiguo del este de Asia. Su forma de botella lo hacen muy característico.


Siguiendo el camino del parque y esquivando a todos los escarabajos con ruedas, llegué a otro gran parque lleno de flores. Estaba impresionante. Es un lugar muy especial, donde van los novios a hacerse fotos.


Un poco más adelante, subiendo una pequeña colina, aparecieron los restos de la Fortaleza de Wolseong. El lugar donde se alzaba el palacio real de la dinastía Silla es hoy un yacimiento arqueológico que sigue en excavación y estudio. Del palacio sólo quedan un nevero, partes de la muralla y un estanque (Haeja).



Mientras paseaba, me sorprendió un extraño ruido en el suelo, justo a mi lado. He aquí la culpable:


No puedes olvidar que Gyeongju está rodeada de naturaleza, lo que quiere decir: bichos. Así que iba de Goibi hasta las orejas, para evitar a los mosquitos.

Bajando de nuevo la colina, atravesé el Bosque de Gyerim.  Según la leyenda, un hombre que paseaba por este bosque fue sorprendido por el sonido de un gallo. Fue en su busca, pero, en su lugar, encontró una canasta de oro que contenía un bebé. Este hecho llegó a oídos del rey Talhae, quien le puso el nombre de Gim Al-ji, que derivó en Gyerim. 

Al final del bosque se encuentra el Gyochon Hanok Village. Ubicado donde estaba el palacio de la princesa Yoseok, hoy es un poblado ampliamente dedicado al turismo. Está lleno de casas tradicionales coreanas (hanok), restaurantes, cafeterías, talleres… y también una de las atracciones más raras que he visto en Corea, me dio grima. Eran una especie de robots con forma de ratones, que llevaban a los niños paseando. Parecía que estuvieran caminando. 


Saliendo del parque, volví a la avenida principal a comer en uno de sus puestos y a comprar el dulce más típico que tiene Gyeongju: los Hwangnam ppang, unos bollitos rellenos de pasta de judías rojas (anko: pasta dulce de judías de arroz). Se venden en cajas o en bolsas de, mínimo seis.


Después de descansar otro poco en el hotel, me dediqué a visitar la zona que, para mí, fue la más bonita de Gyeongju: el lago Anapji. 

14 lugares imprescindibles que ver en Gyeongju



Centro Histórico de Gyeongju

Esta área comprende desde Anapji Pond al este, hasta Gyodong al oeste, y desde Namcheon al sur, hasta Cheomseongno al norte. Al ser en su día un enclave central para la capital del reino de Silla, en él hay multitud de sitios históricos importantes. Algunos de los más famosos son:

1. Cheomseongdae Observatory: fue construido durante el reinado de la Reina Seondeok de Silla, en el siglo VII, siendo el observatorio astronómico más antiguo del este de Asia. Su forma de botella lo hacen muy característico. Se encuentra ubicado cerca de la entrada de un gran parque, que se puede recorrer en unos vehículos con forma de bichos y que alquilan allí mismo.  Autobuses 60 y 61. Gratis.


2. Tumba del Rey Naemul: las tumbas del periodo de Silla se encuentran dentro de unos grandes túmulos de tierra y hierba, que marcan su ubicación. Se pueden ver desde fuera estos montículos, pero no acceder a ellos. El Rey Naemul vivió en el siglo IV y fue el 17º rey de esta dinastía. Su fama fue legendaria por haberse enfrentado en numerosas ocasiones a los invasores japoneses. Precio: 1.000 W.


3. Gyerim Forest: según la leyenda, un hombre que paseaba por este bosque fue sorprendido por el sonido de un gallo. Fue en su busca, pero, en su lugar, encontró una canasta de oro que contenía un bebé. Este hecho llegó a oídos del rey Talhae, quien le puso el nombre de Gim Al-ji, que derivó en Gyerim. Autobuses: 60 y 61. Gratis.


4. Gyochon Hanok Village: ubicado donde se encontraba el palacio de la princesa Yoseok, hoy es un poblado ampliamente dedicado al turismo. Está lleno de casas tradicionales coreanas (hanok), restaurantes, cafeterías, talleres… Autobuses: 60 y 61. Gratis.


5. Restos de la Fortaleza de Wolseong: el lugar donde se alzaba el palacio real de la dinastía Silla es hoy un yacimiento arqueológico que sigue en excavación y estudio. Del palacio sólo quedan un nevero, partes de la muralla y un estanque (Haeja). Autobuses 11, 60, 61, 600, 601, 602, 603, 604, 605, 607, 609 y 700. Gratis.


6. Wild Flower Garden: siguiendo el camino que sale desde el Observatorio Astronómico, llegarás a un impresionante jardín lleno de flores. Se puede caminar entre ellas, disfrutar y hacerte todas las fotos que quieras. Gratis.


7. Wolkeonggyo Bridge: hecho en el año 760, esta construcción aparece aún como un monumental puente palaciego que une la montaña de Namsan con el Palacio Real, salvando el arroyo Namcheon. Autobuses: 60 y 61.


8. Anapji Pond: mi sitio favorito de Gyeongju. Este majestuoso palacio (Donggung Palace) se construyó en el año 679 para usarlo en los festivales, banquetes y como residencia del príncipe. Envuelto en un impresionante paraje lleno de naturaleza cuidada hasta el extremo, el rey Munmu también mandó construir un lago artificial que midiera 190 metros en las cuatro direcciones (norte, sur, este y oeste): el lago Wolji, que durante la dinastía Joseon pasó a llamarse Anapji.  Autobuses: 11, 600, 601, 602, 603, 604, 605, 607, 609 y 700. Precio: 2.000 W.


9. Jardín de loto: al otro lado del estanque Anapji, podrás ver desde la calle un enorme jardín al que se puede acceder de manera gratuita, a pesar de que en su entrada quedan los restos de una antigua taquilla. Te aconsejo pasarte al atardecer para disfrutar de los colores de la puesta de sol en este inmejorable entorno.


10. Tumbas Cheonmachong y Daereungwon: en este área hay 23 tumbas reales. Muchas de las reliquias incluidas en el catálogo de los Tesoros Nacionales Coreanos han salido de este territorio. Algunas de ellas y el interior de la Tumba de Chunmachong se pueden ver para conocer más los estilos y costumbres funerarias de la dinastía Silla. Autobuses: 60 y 61. Precio: 2.000 W.



Fuera del centro

11. Templo Bulguksa: uno de los templos más impresionantes del país y Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra a unos 16 km al este de Gyeongju. En este templo se guardan siete tesoros nacionales de Corea, incluidas las pagodas de Dabotap y Seokgatap, el Cheongun-gyo (puente de la Nube Azul) y dos estatuas de buda en bronce bañado en oro. El templo es considerado como una obra maestra de la edad de oro del arte budista en el reino de Silla. Autobuses: 10, 11, 12 y 700. Precio: 5.000 W.


12. Gruta Seokguram: a unos 15 minutos de Bulguksa, a ella te llevará el autobús 12. Esta cueva artificial se excavó en el siglo VIII para albergar una monumental estatua de Buda y también está considerada Patrimonio de la Humanidad. El entorno es excepcional y muy místico. Sin embargo, muchos quedan decepcionados al no poder ver la imagen bien, pues aparece protegida por un cristal y se debe ver rápido. Tampoco dejan hacer fotos del interior de la cueva. Precio: 5.000 W.


13. Yangdong Folk Village: merece mucho la pena el viaje en autobús hasta este poblado tradicional coreano considerado Patrimonio de la Humanidad. El pueblo parece sacado de una postal, con sus casas de piedra con tejados de paja todas bien colocadas a lo largo de una especie de terrazas en la ladera y en la base de una pequeña colina. En el pueblo quedan en pie unas 180 de estas casas pertenecientes a los yangban, una clase social hereditaria fuertemente ligada al mundo académico y a las autoridades de la zona.  Autobuses: 200, 202, 203, 205, 206, 207, 208, 212, 252. A pesar de que hay una taquilla, el acceso es gratuito. Antiguamente se cobraba entrada, pero cuando yo fui, ya la habían quitado.


14. Bomun Lake: es un centro turístico en el que se encuentra los grandes hoteles de Gyeongju, a pesar de que está a 5 km al este y de que se tiene que ir en coche o en autobús. El complejo se estructura en torno a un gran lago artificial y en verano suelen hacer allí conciertos de música y danza tradicionales, además de contar con parques temáticos y museos.

En los puestos turísticos que hay cerca del Observatorio Astronómico, puedes coger un folleto en el que aparecen monumentos de Gyeongju y los huecos para coleccionar sus sellos. Que están normalmente a la entrada de éstos.


Precios de las entradas a los lugares turísticos de Gyeongju