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Souvenirs típicos de Australia - ¿Qué comprar de recuerdo?

En Australia no he encontrado la afluencia de tiendas de souvenirs típicas de las ciudades turísticas. Donde más he visto ha sido en Bondi Beach (Sydney), Cairns y Arlie Beach. Otros productos los podemos ver en los aeropuertos, comercios de barrio y grandes almacenes, como Woolworths. También es muy común ver en las etiquetas escrito "Hecho en China con diseño australiano". Aquí os dejo algunos de los que me llamaron más la atención:

- Botas Uggs: hechas de piel de oveja. Unas buenas las podemos encontrar desde 100$. Calentitas, calentitas.



- Ópalos: abundan las tiendas de ópalos por todas partes. Los más codiciados son los negros. Se extraen de Lightning Ridge, a 800 km al noroeste de Sydney.



- Tazas, pegatinas, vasitos… todo con forma de koalas o canguro:




- Señales típicas:




- Corbatas:



- Peluches:

- Camisetas:


- Bolsas: algunas tiendas de souvenirs te ofrecen por 2$ bolsitas con la señal de un canguro para guardar tus compras. Son muy bonitas y se pueden convertir en un souvenir más.




- Didgeridoos: instrumentos de viento aborigen con más de 2000 años de existencia. El único problema es su tamaño. Un engorro para traérnoslo en el avión.




- Artículos de lana de merino:



- Boomerang: aunque no sólo se ha utilizado en Australia, su existencia siempre ha estado ligada a este territorio. Los podemos encontrar de varios tipos: los más baratos desde 4$ (que no suelen ser muy auténticos que digamos), los hechos por aborígenes para decoración (tienen un sello detrás) y los hechos para cazar. Merece la pena comprar los artesanales para colaborar al mantenimiento de este arte y de su cultura. El nuestro lo compramos en el centro aborigen de Cairns por 20$. Otro sitio famoso para comprarlo es en el centro de Uluru, que está lleno de artesanía y donde puedes ver a los aborígenes trabajando.




- Arte aborigen: artesanías en madera y pinturas típicas puntillistas las podemos encontrar en los centros de arte aborigen. Durante la puesta de sol en Uluru, varios artistas muestran sus obras en el mirador.




Sombreros:

- Akruba: son los más famosos y siempre lo recordaremos de Cocodrilo Dandee. Esta marca lleva fabricando sombreros desde 1874 y cuestan de 100$ en adelante. Otra marca importante es Jacaru.


- Driza-Bone: es un tipo de sombrero que se usa para la lluvia, pues se mantiene seco gracias a las fibras especiales de las que se compone. También hay chubasqueros de este tejido.

- Cork hat: un sombrero típico del Outback. Es la adaptación que los ingleses hicieron de los adornos que los aborígenes llevaban en el pelo para espantar a las moscas. Lleva corchos colgando. Para mí fue bastante incómodo, pero las moscas lo fueron más. Los de imitación los puedes encontrar desde 10$.



Cremas:

- Aceite de eucalipto: con propiedades antisépticas, antirreumáticas y para aromaterapia.



- Aceite de lagarto varano: sirve para aliviar las articulaciones hinchadas y para curar las quemaduras.




- Jabones:

Productos alimenticios:

- Café de Mareeba, cerca de Cairns: sólo lo vais a poder encontrar en los centros comerciales y tiendas de la zona, y en alguna tienda de delicatesen en los aeropuertos. Aprovechad si pasáis por allí porque es una delicia.



- Té Madura: están en los grandes almacenes. No son muy caros y tienen gran calidad.



- Miel y miel batida:



- Mermeladas: de todos los sabores.



- Mirto anís: una especia que proviene de árbol de la selva subtropical de Nueva Gales del Sur con un suave aroma a anís mezclado con té verde.  




- Nueces de macadamia:


Otros souvenirs de “gusto extraño” están hechos con los escrotos de los canguros: desde abridores de botellas, hasta bolsitas, jaboneras…    




Espero haberos ayudado con algunas ideas para que os tragáis algo bonito de vuestro gran viaje ;)


Australia: Día 22 – Mi experiencia visitando King’s Canyon con ATT Kings



Después de dormir en la gloria, me levanté de noche y salí también de noche a esperar el autobús de ATT Kings. La actividad la había contratado en la web de Emu Run, pero de mi paquete de dos días, ellos sólo se encargaban del primero. ATT Kings hacía el segundo.

Me esperaba otro día duro de autobús.


Parada 1 – King’s Creek Station

El autobús llegó puntual, a las 4’30 am. Me quedé dormida en el autobús para recorrer más de 250 km, aunque pude ver el amanecer en el desierto. Todo un momentazo. Además, mis compañeros de viaje de este día nada tenían que ver con los del anterior. Casi todos eran más jóvenes y venían mejor vestidos con la intención de hacer senderismo. Al menos… ¡nadie llevaba tacones!

Después de echarme otro sueño, llegamos a King’s Creek Station un lugar creado en 1981 y que se dedica al ganado y a los camellos. Hoy también ofrece alojamiento, hay un camping, quads, un helicóptero para dar paseos sobre el cañón y una tienda de recuerdos.
Allí nos dieron un desayuno buffet riquísimo, con huevos, bacon, pan, mantequilla, salchichas, cereales… todo recién hecho. Café, leche y té.




Antes de partir nos hablaron de la importancia de llevar tres litros de agua por persona, porque son las normas del parque. Hay que estar preparado por si te pasa alguna desgracia en medio del desierto. Hasta que vengan los de emergencias a por ti, con lo largas que son las distancias… te ha dado algo. Y, si no, cuando tengas que pagar los costes del rescate si no los cubre tu seguro.

Fui a la tienda a comprar agua y ahí me di cuenta de que el bien más preciado del desierto sigue siendo el agua. 8$ me costó la botella. La gasolina costaba 2’40$ el litro. Pues…

Parada 2 – King’s Canyon

Fue lo mejor de toda la excursión de dos días. Me encantó este lugar. Al bajarnos del autobús hicieron dos grupos. Uno para los que querían y podían andar más, y otros para los que iban a andar menos. Los únicos aseos del parque están cerca del parking. Son una fosa séptica sin agua, y huelen… pufff, mejor ni recordarlo.

El cañón forma parte del Parque Nacional de Watarrka. Sus altas paredes de roca roja que se eleva sobre densos bosques de palmeras es un importante refugio y área de conservación de más de 600 especies de plantas y animales autóctonos, muchos de los cuales son únicos de esta área.


Las imponentes paredes de arenisca de Kings Canyon se formaron cuando pequeñas grietas se erosionaron durante millones de años. El Parque Nacional de Watarrka, nombre derivado de la palabra aborigen que hace referencia al arbusto paraguas que abunda en la región, fue el hogar del pueblo aborigen Luritja durante más de 20 000 años.

Nuestra senda fue la del Kings Canyon Rim Walk. Primero subimos unos 500 escalones y, en la cima, disfrutamos de unas vistas impactantes. Nuestro guía era un fiera. Subía aquello como si fuera una cabra. Pese a ser jovencísimo, había hecho el recorrido cientos de veces. Y se ofrecía para hacernos fotos en todos los rincones que merecían la pena. Sin prisa, pero sin pausa; porque iba siempre mirando su reloj para que fuéramos siempre cumpliendo con el planning.




Estuvimos caminando por la parte de arriba del cañón, conociendo sus arbustos, sus animales, cómo se formó, viendo fósiles, dunas e incluso las huellas que las olas dejaron. Impresionante.








Después, comenzamos el descenso de más de 300 metros hacia el interior del cañón hasta llegar al Jardín del Edén, donde hay una poza de agua rodeada de árboles. Parece un oasis en mitad de la nada. Allí nos sentamos a descansar un rato. No está permitido el baño y está muy cuidado para que no se contamine. De sus aguas depende la vida de cientos de especies.




Continuamos nuestro camino subiendo por la otra pared del cañón, a través de unas escaleras. Llegamos a la cima de la pared del sur para disfrutar las vistas desde allí y atravesamos Cotterill’s Bridge, un puente impactante y llegamos a otro puente con una puerta y una señal para que permanezca cerrada. No explicaba por qué, pero me asombró encontrármelo allí.





3’30 horas después, llegamos al parking del autobús. Allí nos estaban esperando los que habían hecho el otro itinerario, el Kings Creek Walk. Éste se realiza por la base del cañón y atraviesa exuberantes bosques de eucaliptos y helechos hasta llegar a una plataforma con vistas de sus escarpadas paredes.



Parada 3 - King’s Canyon Resort

A pocos kilómetros en autobús, llegamos al King’s Canyon Resort. Allí hay un lugar con piscina, pista de tenis, un camping, un bar, un restaurante, una gasolinera y una tienda. En el autobús nos lo avisaron para que no nos asustáramos: es caro, pero tened en cuenta que está en medio de la nada y que cuesta mucho transportar los productos aquí.



Bueno, os puedo decir que nos dieron 40 minutos para comer y que, de todos los que íbamos en el autobús, tan sólo dos parejas orientales comieron en el restaurante. Muchos de los otros acabamos en la tienda y otros ni comieron, ni compraron. Los precios de la tienda eran 4 veces mayores a los de cualquier tienda de Alice Springs (y Alice Springs ya es cara comparada con otras ciudades).

Después de comer nos subimos en el autobús para iniciar nuestro camino de vuelta.

Parada 4 – Erldunda

La última parada de la tarde fue otra vez en Erldunda. Allí aprovechamos para ir al servicio, tomarnos un café, estirar las piernas y ver de nuevo a los emús. Estábamos de autobús ya hasta los…


El viaje de vuelta en el autobús fue bastante duro. Los guías no paraban de comentar por el micrófono el paisaje para que el conductor no se durmiera, porque era la peor hora del día, el anochecer, y la recta era interminable.

Cuando dejaron de comentar porque vieron que la gente estaba aburridísima y que no nos podíamos ni echar una cabezadita, pusieron un karaoke de canciones patrióticas y nos lo pasamos muy bien. Al menos estuvimos entretenidos y así conocí la famosa canción I am Australian.

Ya de noche llegamos a Alice Springs, al Desert Palms Hotel, en mi última noche en Australia.

Si queréis ver más fotos de Australia, podéis encontrarlas en mi tablero de Pinterest.