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Japón - Día 9: Nara


Dentro del parque visité tres templos importantes:

Templo Kofukuji: es el primero de los que nos encontramos en el parque. Su pagoda de cinco plantas es muy bonita, toda rodeada de ciervos. Es patrimonio de la Humanidad. Aquí tiré, por error, una lata de bebida en el contenedor que no era y un hombre salió a regañarme gritando. Es que las papeleras de aquí tienen otros colores… Pero, menuda vergüenza con el tío a gritos y to el mundo mirando con cara de “extranjera tenía que ser”.

- 3 minutos a pie desde la parada de autobús Kencho Mae.
-  Abierto de 9:00 a 17:00 horas (Tokondo y sala del Tesoro).
- Entrada: 300 yenes (Tokondo) y 500 yenes (Sala del Tesoro).




Templo Todaiji: impresionante. Dentro tiene una estatua de Buda de bronce de más de 16 metros de altura. La estatua de bronce más grande del mundo.  También es Patrimonio de la Humanidad.




Aquí me partí de risa, porque hice cola para entrar en el tronco, cuando estaba a punto me arrepentí porque vi que no cabía ni de coña, pero la gente empezó a aplaudir de repente, y a decirme palabras de ánimo (digo yo que dirían eso…), sobre to un abuelo to esmirriado que estaba detrás de mí.


Al final lo intenté y, como era obvio, no pude entrar. No hay iluminación para mí. Aun así la gente aplaudió mucho. No entendí nada de lo que pasaba, pero había causado sensación…

  • 5 minutos a pie desde la parada de autobús Daibutsuden-Kasuga-taisha-mae (a 7 minutos en autobús desde la estación Kintetsu de Nara).
  • Abierto de 7:30 a 17.30 horas de abril a septiembre; de 7:30 a 17:00 horas en octubre; de 8:00 a 16:30 horas de noviembre a febrero; y de 8:00 a 17:00 horas en marzo.
  • Entrada: 500 yenes.
Continuando mi caminata por el parque llegué a mi última parada:

Santuario Kasuga Taisha: está un poco más retirado. Para llegar a él hay que atravesar un camino lleno de farolas y adentrarse en el bosque, los árboles aquí son altísimos, está muy integrado en la naturaleza. A la entrada del camino hay una estatua en honor a los ciervos. El camino tiene más de 3000 lámparas.





No entré porque ya era muy tarde, pero lo poco que vi por fuera mereció la pena. También es Patrimonio de la Humanidad.
  • 10 minutos a pie desde la parada de autobús Kasuga-taisha-Omotesando (a 8 minutos en autobús desde la estación Kintetsu de Nara).
  • Entrada gratuita. Entrada al jardín: 525 yenes (de 9:00 a 16:00 horas). Entrada a la sala del Tesoro: 420 yenes (de 9:00 a 16:00 horas).
De ahí, vuelta caminando a la estación. Y vuelta a Kyoto, y vuelta a Tokyo, y llegada al hotel tras la parada de rigor en el Mcdonald’s pues… de madrugada.



Japón - Día 9: Los ciervos de Nara


Volví a la estación y me fui a Nara, pero el tren que cogí no era directo, me equivoqué, y tardó un montón en llegar. Tenía decenas de paradas y el aire acondicionado era un ventilador en el techo que ventilaba una mierda. Viva el Japón moderno.

Cerca de la estación de Nara entre a un izkaya que estaba superbaratisimo. ¡Una ensalada por 100¥! Hacía días que casi no probaba ni fruta ni verdura, por lo caras que estaban en Tokyo y porque no entendía una leche de los carteles. 

Fui a la barra y la camarera me señaló la maquinita para que sacara los tickets con los platos. El problema es que aquí no había imágenes, sólo kanjis que no entendía. Se quedó extrañada de que la volviera a llamar. Yo quería la oferta que había en un cartel, que ahí sí veía en concreto lo que tenían los platos y el precio. Para cada cosa de la oferta había que sacar un ticket, no era un menú ni nada. Y la tía se estaba liando un montón… yo no entendíamos el problema: quiero eso, lo del cartel. Toma el dinero. Pero nada, no hubo manera. Una abuela que dijo que sabía español salió a mi rescate, pero de español sabía lo que yo de chino, con lo cual, nada. En japanglish conseguí por fin comer. 


La calle principal de Nara es muy comercial, si seguimos por ella durante 20 minutos llegamos ya al parque, que es donde se encuentran los famosos ciervos. 





En el centro de Nara está Nara Park, que se remonta al siglo VIII. Lo más importante, además de contar con 4 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, son sus ciervos. Más de 1200.



Según la leyenda, cuando el clan aristocrático de los Fujiwaras ceó el santuario de Kasuga Taisha invitaron a un dios que vino en un ciervo blanco. Desde entonces, los ciervos han sido respetados y protegidos por la gente local como mensajeros divinos.


Estos ciervos enanos están por todas partes y hay puestecitos donde puedes comprar galletas para darles por 100¥. Son tan amables que hasta hacen reverencias con la cabeza para que les des galletas, o cualquier cosa, porque si te descuidas se comen tus mapas.