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Qué ver en O Pedrouzo



El pueblo de O Pedrouzo no presenta muchos atractivos monumentales al peregrino. Pero está lleno de bares y restaurantes con unos menús muy económicos y puede servir de base para descansar antes de la última etapa del Camino de Santiago y para degustar la gastronomía típica de la zona.

Típicas zorzas gallegas

¿Qué ver en O Pedrouzo?

La iglesia parroquial de Santa Eulalia: su acceso está muy bien señalizado a lo largo de la Avenida de Santiago y de la Rúa Nova. Después de andar un poco (no está en el centro de O Pedrouzo), se llega a un enclave en el que hay unas cuantas casitas rurales, un gran hórreo y esta parroquia. La iglesia actual es el resultado de una reconstrucción que se realizó tras el incendio de la original a finales del XIX. En la guerra contra Cuba, 5000 personas decidieron peregrinar a Santiago para pedirle la victoria de España. Sin embargo, la noche antes de su partida, la iglesia se incendió. No obstante, siguieron con sus planes y llegaron a Compostela. Gracias a las aportaciones venidas de toda Galicia, pudieron levantar la que vemos ahora.

En su interior hay un altar con forma de vieria  y, durante la Guerra de la Independencia, su atrio sirvió de para que se guarecieran en él las tropas de Napoleón.

La casa rectoral: se encuentra frente a la fachada de la iglesia y tiene forma cuadrada y dos alturas.



5 lugares imprescindibles que ver en Arzúa



En el Código Calixtino ya aparece Arzúa como el lugar en el que ocurrió el milagro del peregrino que pidió un pedazo de pan a una mujer que lo estaba cociendo y, como no se lo quiso dar, éste se convirtió en piedra en forma de bola.

La tierra de Arzúa es tierra de buenos quesos, verdes pastizales y montes de eucalipto. Aquí se unen el Camino de Santiago Francés con el Camino del Norte. Hoy el municipio está lleno de servicios para el peregrino, sin embargo, no abundan mucho los monumentos importantes en el propio núcleo. Es más un lugar para descansar después de tan larga etapa y comer queso de Arzúa-Ulloa y miel, para tomar fuerzas para la siguiente etapa hasta O Pedrouzo.


¿Qué ver en Arzúa?

1. La capilla de la Madalena: en la calle Dima do Lugar, muy cerca del albergue público, se encuentra esta capilla, que es lo único que queda del antiguo convento de monjes agustinos construido en el siglo XIV para atender a los peregrinos. De origen románico, hoy presenta sobre todo ejemplos de mampostería popular. Actualmente sirve como sala de exposiciones.


2. La Iglesia parroquial de Santiago: Erigida en 1955, tiene una imagen del apóstol Santiago como peregrino y otra como matamoros. Su torre campanario perteneció a un antiguo templo que se ubicaba en ese mismo lugar.

3. La plaza de Galicia: en la plaza principal de la villa se levantan el Monumento a las Queseras y una estatua en honor del alcalde republicano Juan Vidal García, quien murió en 1936.


4. El Museo Vivente do Mel: su principal objetivo es divulgar la importancia de la apicultura. En su tienda se pueden degustar y comprar miel, jalea, panales…

5. El área recreativa de Ribadiso: en la etapa Palas de Rei-Arzúa, el peregrino tiene que atravesar esta área recreativa antes de iniciar una importante subida hasta Arzúa. En ella hay un puente medieval sobre el que pasa el Camino de Santiago Francés. El lugar es bucólico: unas cuantas casitas, una playa fluvial y un merendero, rodeados de naturaleza.






6 lugares imprescindibles que ver en Palas de Rei



A 68 km de Santiago de Compostela, Palas de Rei es la localidad de la que parte la etapa más larga del Camino de Santiago Francés a su paso por Galicia: Palas de Rei – Arzúa. Aquí paran los peregrinos que han salido por la mañana temprano desde Portomarín y han atravesado la comarca de A Ulloa y la sierra de Ligonde.

Su nombre se debe, según la leyenda a Pallatium regi, el palacio de Witiza, rey visigodo que mató a Favila, el padre de Don Pelayo.

Con varios bares y restaurantes, pensiones y albergues, Palas de Rei está puramente orientada a los miles de peregrinos que llegan a ella todos los años. Sin embargo, si queremos aprovechar nuestra llegada para ver algo más en el propio pueblo, lo más destacable es la iglesia de San Tirso. Todo lo demás, os aconsejo que lo veáis desviándoos un poco de la ruta marcada para conocer todos los encantos de su entorno o quedándoos un día más allí para hacer excursiones cercanas y caminar por sus bosques. 

Qué ver en Palas de Rei

1. La iglesia de San Tirso: el edificio actual data de 1955 e integra una puerta románica del siglo XII. Al lado de ésta se encuentra un caserón barroco y la estatua de la Virgen del Socorro.

2. La Laguna de Las Ranas: en dirección a Pontecampaña vemos este precioso enclave del que podréis disfrutar del croar de las ranas durante un tramo del camino. 

3. El Castillo de Pambre: es una de las mejores representaciones de la arquitectura militar medieval gallega. Tiene cinco torres y su origen se remonta al 1375, cuando se construyó por encargo de los Ozores de Ulloa a orillas del río Pambre. Para llegar al Castillo de Pambre hay que salir de Palas de Rei por la C-547 en dirección a Santiago y girar a la izquierda en el cruce, siguiendo la LU-4008 durante unos 4 kilómetros. Abre de martes a domingo, de 11’00 a 14’00 y de 16’00 a 19’00 y la entrada es gratuita.

Si venís desde Portomarín, en Pontecampaña se puede descender a la izquierda siguiendo el curso del río hasta Sambreixo (1’5 km) y admirar su iglesia. Desde allí, a través de una antigua Carballeira, llegaréis al castillo.

4. Los Torrentes de Mácara: en la parroquia de Ramil, muy cerca del Castillo de Pambre (a unos 2 km), se encuentran estos torrentes formados en el tramo alto del río Ulla, cuando el Pambre se le une. Un sendero natural nos permite caminar mientras recorremos sus rápidos y sus pozas. Un lugar de increíble belleza natural.

5. El Vilar de Donas: construido en el siglo XIII, funcionó como centro importante de los caballeros de la Orden de Santiago. Hoy está rodeado por sus tumbas. Su nombre se debe a las Donas, las mujeres de estos caballeros que se alojaban en el monasterio, justo detrás de la iglesia, para esperarlos mientras luchaban en las batallas.




Qué ver en Portomarín, la ciudad que casi quedó sumergida



Cruzando el enorme puente de más de 350 metros de largo acabamos la etapa del Camino de Santiago Sarria-Portomarín. La entrada a Portomarín se hace por uno de los arcos del puente romano-medieval. Subiendo la escalinata, llegamos al centro del pueblo. Allí, bajo los soportales, Portomarín aparece lleno de restaurantes, albergues y pensiones, que rodean la zona de la iglesia de San Nicolás. 

En 1962 se construyó el embalse de Belesar, en el río Miño, justo donde estaba ubicada la localidad de Portomarín, por lo que ésta se reubicó en el Monte do Cristo. En él se empezaron a reconstruir sus monumentos más destacados. Su iglesia fue trasladada piedra a piedra y muchos palacetes se colocaron en la nueva plaza principal. Cuando baja el nivel del pantano, aún se pueden ver los restos de los edificios originales.

El pueblo es famoso por su producción de aguardiente. Cada Domingo de Pascua se celebra la tradicional fiesta de este licor. 

Qué ver en Portomarín

1. La iglesia de San Nicolás: trasladada piedra a piedra a su enclave actual por los propios vecinos, su origen se remonta al siglo XIII, cuando perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén, y en su tímpano están representados los veinticuatro ancianos del Apocalípsis. Hoy todavía se puede ver la numeración de cada piedra.


2. La Escalinata y la Capilla de las Nieves: aprovechando el antiguo puente medieval que se encontraba originalmente al lado de la villa, han construido una escalera de granito que lleva a la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves, protectora del paso del río.


El antiguo puente medieval fue destruido en 1126 por Doña Urraca para evitar el avance de las tropas enemigas, pero, más tarde, le encargó su reconstrucción a Pedro Peregrino. No hay muchas referencias históricas sobre este arquitecto de la época, aunque se rumoreó que pudo ser el padre del Maestro Mateo, creador del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

3. El Ayuntamiento: se ubica sobre un antiguo pazo.


4. El Pazo del Conde da Maza: construido en la época medieval.

5. La iglesia de San Pedro: construcción románica de los siglos X-XI.


6. La fachada del palacio del General Paredes: originaria del siglo XVI, detrás oculta el polideportivo.



4 lugares imprescindibles que ver en Samos



En la zona central de la provincia de Lugo, a escasos kilómetros de Sarria, es paso obligado para los peregrinos que van a Santiago y eligen este itinerario, en vez del que pasa por San Xil.

Su nombre proviene de Sámanos, que en gótico o suevo se refiere a un lugar habitado por religiosos. Sus inicios se encuentran en la época visigoda, en tiempos de San Martín de Dumio (s. VI).

En el 714, los musulmanes llegaron a Lugo y el monasterio se abandonó hasta unos cuantos años después, cuando el abad Argerico y su hermana Sarra, con unos cuantos monjes se instalaron en la zona para practicar la vida monástica.

Durante la Reconquista, la vida en Sámanos siguió la tradición visigótica, con las reglas autóctonas de San Isidoro y San Fructuoso. Sin embargo, la vida monástica vivió unos siglos de ingobernabilidad en los que no se cumplieron los preceptos religiosos, por lo que los Reyes Católicos intervinieron realizando un saneamiento económico y dándole formación monacal a los nuevos monjes que lo poblaron.

En el s. XVI el monasterio alcanzó su máxima importancia. En él vivieron personajes como el rey Alfonso II, el Casto, bajo cuyo reinado se encontraron los restos del apóstol Santiago; Doña Urraca o el padre Feijoo.

Hoy es uno de los monumentos más visitados de esta zona de Lugo y uno de los centros religiosos más importantes de Galicia.

Qué ver en Samos

1. El Monasterio de Samos: está dedicado a San Julián y a Santa Basilisa, mártires de Antioquía. Hoy se puede visitar su iglesia abacial, barroca, su claustro grande (que es el más grande de España) y su claustro pequeño (con una gran fuente barroca de las Nereidas).

En la entrada os recibirá el Padre Portero, que también regenta la tienda del Monasterio, en la que venden productos elaborados por los monjes, libros, medallas, cedenciales…

Las visitas son guiadas y duran 45 minutos.


⭐ Horario de las visitas al Monasterio de Samos:
- De lunes a sábado: 9.30, 10.30, 11.30. 12.30, 16.30, 17.30, 18.30 
- Domingos: 12.45, 16.30, 17.30, 18.30
- Todos los días a las 19.30 se celebra la Eucaristía en la iglesia abacial. Los domingos y fiestas de guardar también a las 12.

⭐ Precio de la entrada al Monasterio de Samos: 5€

En la parte de atrás hay un albergue en el que colaboran unos simpáticos voluntarios del Camino. Saludan al peregrino y le dejan utilizar sus baños, refrescarse y beber agua fresquita. Ellos os indicarán muy amablemente, dónde se encuentra el otro monumento famoso de Samos.

2. La capilla de San Salvador: justo en frente del monasterio por su entrada trasera (donde está el albergue), salen unas escalerillas que os llevarán a esta pequeña capilla mozárabe, de finales del siglo IX.


3. El ciprés milenario: al lado de la capilla del Salvador se encuentra este increíble ciprés de 25 metros de alto y que está considerado como uno de los 50 árboles más notables de España. En este paraje se cuenta que el abad Virila se quedó pasmado 300 años, cuando se cuestionaba la eternidad, escuchando el cantar de un pájaro. 


4. El paseo fluvial a Pontenova: a la salida de Samos nos encontramos con un bonito paseo que discurre justo al lado del río Oribio y que va en dirección a Pontenova. En su ribera podemos ver un monumento al peregrino, que saluda al visitante.



¿Por qué cada vez hace más gente la etapa Triacastela – Sarria por Samos?

✿ Samos tiene unos 1300 habitantes y cuenta con numerosos bares, restaurantes y servicios para el peregrino.



✿ Por razones paisajísticas, esta variante del Camino ofrece unas vistas majestuosas. Por Samos, añadimos 7'2 km más a la etapa, pero ésta va por la ribera del Oribio, atravesando impresionantes bosques de robles y castaños.

✿ Por razones culturales, mucha gente no quiere perder la oportunidad de visitar el Monasterio de Samos, donde vivió el primer peregrino. Durante el reinado de Alfonso II, el Casto, se descubrieron los restos del apóstol Santiago. En Oviedo le informaron de ello y no dudó en emprender el camino hasta Galicia para verlo con sus propios ojos. Así, inició lo que sería el Camino Primitivo.

12 lugares imprescindibles que ver en Sarria



Con sus 7.323 habitantes, Sarria es el principal núcleo urbano entre Ponferrada y Santiago de Compostela, está llena de servicios. Aquí comienzan los 100 km mínimos para obtener la Compostelana y cuenta con una estación de tren y otra de autobuses. La zona nueva está situada en el valle y el casco antiguo se eleva sobre una pequeña colina que antiguamente estaba dominada por un gran castillo. Bares, restaurantes, supermercados, hoteles... La ciudad está totalmente preparada para los peregrinos que la frecuentan durante todo el año, a pesar de que su nombre no aparezca mencionado en el Códice Calixtino.

El peregrino llega a ella por el Barrio de Vigo de Sarria, atraviesa la Rúa do Peregrino, cruza el puente sobre el río Sarria y sube por la Escaleira da Fonte hasta el casco antiguo. Allí se encuentran la mayoría de los monumentos de la villa, así que como multitud de bares y albergues.

Qué ver en Sarria

1. La Iglesia de Santa Mariña: se encuentra junto a la plaza del mercado. Es de 1885 y cuenta con una torre con aguja piramidal y reloj. Dentro están las imágenes de Santa Mariña y San Xoan, patronos de Sarria.


2. La Rúa Maior: la antigua calle principal de Sarria hoy es el centro del casco histórico. Está llena de casas blasonadas del siglo XVIII y del siglo XIX. En ella hay muchos bares, restaurantes y albergues y pensiones para los peregrinos.

3. El Hospital de San Antón: fundado en 1589  por el hijo bastardo del Marqués de Sarria para acoger a los peregrinos que volvía de Santiago, ha tenido otras muchas funciones a lo largo de la historia (Escuela de Gramática, sede del Regimiento de la Villa, Cárcel, Ayuntamiento…), hoy sigue usándose como antaño: sirviendo de albergue.

4. La Iglesia de San Salvador: iglesia del siglo XIII ubicada al principio de la Rúa Maior. Tiene una representación del gótico primitivo que se puede ver en su Pantrocrátor, en las puertas y en los arcos.


5. La antigua fortaleza: construida en el XIII, los Reyes Católicos se la cedieron a los Condes de Lemos y en ella durmieron otros reyes como Carlos I y Felipe III. En su interior tenía casas, cuatro torres, fosos y contrafosos. En 1860 el duque de Alba vendió sus terrenos por mitades y varias familias de Sarria compraron las piedras de las murallas y de las torres. Hoy sólo queda una torre de 15 metros de altura y una escalera. Está casi abandonada y no se puede entrar en ella.

6. La antigua prisión: sirvió de cárcel desde 1930 hasta 1950 y hoy sirve de centro cultural.


7. La capilla de San Lázaro: es lo único que queda del hospital de San Lázaro, que atendió a los leprosos hasta el año 1700. Cerca de ella se encuentra la Rúa dos Anticuarios, en la que hay varias tiendas dedicadas aún a este oficio.

8. La Villa Andrea: el primer sitio del pueblo donde se pudo ver la tele (1958) hoy se mantiene como un bonito edificio del siglo XIX en la plaza de la Villa. Se la conoce como la Casa del Marqués y en su interior guarda la capilla del Perpetuo Socorro.

9. La Casa do Concello: también llamada Casa Vaamonde en honor al arquitecto que la diseñó (Daniel García Vaamonde). Es de finales del XIX y alberga el Ayuntamiento del pueblo desde 1920. Hoy también tiene un servicio de información al peregrino.  Hasta los años 70 se daba un bocadillo a todos los peregrinos que pasaran por allí, aunque esta costumbre se rompió en 1993, cuando la afluencia de peregrinos comenzó a ser enorme.

En frente hay una escultura de Alfonso IX, quien falleció en Vilanova de Sarria en 1230.


10. El Miradoiro do Cárcere: al lado de la cárcel, cuenta con un crucero de Manuel Mallo y con el escudo de Sarria. Desde él hay unas bonitas vistas a la sierra de la Illoá, al monte de la Meda, a la sierra del Iribio, al monte de Santa Cristina y a la Cha de Santa Marta.


11. El albergue monasterio de La Magdalena: el actual albergue de peregrinos, se fundó en el siglo XIII por los frailes italianos Laudantes Deum para acoger a los peregrinos que iban a Santiago. Actualmente es el edificio más representativo de Sarria y en su interior se pueden ver ejemplos románicos, góticos, platerescos y barrocos.


12. A Escaleira da Fonte: datan de mediados del XIX y a través de ellas se accede al centro histórico de la villa.


8 lugares imprescindibles que ver en Triacastela



La segunda etapa del Camino de Santiago francés a su paso por Galicia, parte de Triacastela. Su nombre podría provenir de “Tres castros”: Triacastela, Lagares y San Adrián, aunque también podría deberse a los tres castillos que se dice había en la zona y de los que hoy no se conservan nada.

Rodeada de valles y vegas, este Concejo está compuesto de ocho parroquias, con sus correspondientes núcleos poblacionales y aldeas.

Ya con Alfonso IX la localidad muestra su importancia al serle concedidas diversas dispensas consolidándose como núcleo importante del Camino de Santiago, mencionándose incluso en el Codice Calixtino. Fernando III el Santo reunió en Triacastela a los concejos de Galicia y también se tiene constancia de la visita de los Reyes Católicos y de Felipe II a tan importante villa.

Hoy Triacastela está llena de albergues y pensiones, hay varios bares y restaurantes (sobre todo en la Rúa Peregrino y su prolongación) y dos supermercados en los que comprar mini-tartas de Santiago. Su albergue público, muy bien integrado en el paisaje, ha recibido varios premios de arquitectura.

8 cosas que ver en Triacastela

1. El castaño centenario de Ramil: justo antes de llegar a Triacasela, encontraréis la pedanía de Ramil. Allí saluda a los peregrinos un gran castaño de más de ochocientos años.




2. La Iglesia de Santiago de Triacastela: de origen románico y de estilo barroco, con un curioso cementerio a la entrada.



3. El Mesón del Peregrino: cercano a la iglesia, data del siglo XVI y se le conoce como Casa de Aira.

4. La Casa da Ponte: antigua herrería de la localidad. Se encuentra al lado de la carretera, siguiendo el camino por San Xil.


5. La Casa Pedreira: un antiguo hospital del que ya se tenía noticia en la época de Alfonso IX.

6. La Antigua Cárcel: de la que quedan dos habitaciones.

7. La Casa del Concello: tiene una inscripción en la puerta de 1528.


8. El Monumento al Peregrino: se encuentra al lado del albergue público y despide al peregrino a su salida del pueblo.


14 sitios imprescindibles de Dublín - Qué ver y qué hacer en Dublín



Dublín no es muy grande, su centro es muy asequible a pie y los lugares más representativos se pueden ver uno o dos días. Dejando a un lado sus monumentos y museos, lo mejor de Dublín es su gente, amable y acogedora como en pocas ciudades de Europa. Aquí os dejo una muestra de lo que podéis ver y hacer en esta capital:

1. Tomarse un café irlandés en Temple Bar: su nombre se debe a Sir William Temple, quien adquirió los terrenos en 1600. Hoy es uno de los barrios más llamativos de Dublín, los pubs están abiertos desde bien temprano y el ambiente cultural y fiestero se respira en cada callejuela. Las pintas y los cafés irlandeses (sin nata montada) son las estrellas de los pubs.


2. Conocer el Libro de Kells en el Trinity College: la universidad más antigua de Irlanda fue fundada en 1592 por Isabel I y en ella se graduaron personajes de la talla de Swift, Wilde o Becket. En su biblioteca hay casi tres millones de volúmenes. La sala principal cuenta con los 200.000 más antiguos, así como el arpa más antigua del país. Su joya es el Libro de Kells, que contiene los cuatro Evangelios escritos en latín en el siglo IX. Es la zona más visitada del complejo. www.tcd.ie


3. Visitar estructura más antigua de Dublín en la Christ Church Cathedral: los orígenes de la catedral se remontan al siglo XI, cuando el rey vikingo Sigtrygg Silkiskegg construyó allí un templo de madera. Hoy, tras muchas ampliaciones y remodelaciones, Christchurch conserva un estilo gótico sublime. En su interior se encuentra la capilla del obispo San Lorenzo O’Toole, y la cripta catedralicia más grande las Islas Británicas. Aunque es un templo protestante, el Vaticano lo reclama como catedral católica.


4. Conocer la Puerta del Capítulo en St Patrick’s Cathedral: la mayor iglesia de Irlanda se construyó en el siglo V junto al pozo en el que San Patricio bautizaba a los conversos. En su interior se encuentra uno de los coros más importantes de Irlanda, pues es la única catedral de las Islas Británicas en la que se realizan dos misas cantadas al día. Su coro se hizo famoso por participar en la primera presentación del Mesías de Handel. Además del coro, merece la pena ver La Puerta del Capítulo, en la que se hizo un agujero por el que estrecharon sus manos los condes de Ormond y Kildare para acabar con sus enfrentamientos.


5. Aprender a tirar una pinta en la Guinness Storehouse: en la antigua nave de fermentación de la fábrica de Guinness, se encuentra este museo donde se exhibe contrato de arrendamiento de la cervecería por 9.000 años, firmado por Arthur Guinness en 1759. A lo largo de sus siete plantas se puede ver de manera interactiva el proceso de realización de la cerveza. Con la entrada general tenéis derecho a un ticket que podréis canjear para entrar en la Academia Guinness, donde os enseñarán a tirar bien una pinta de cerveza.
Precio de la entrada a la Guinness Storehouse: variable, dependiendo del día y la hora. 



6. Recorrer O’Connel Street: la principal arteria de Dublín comienza en Parnell Street y termina en el puente O’connell. En ella se encuentra The Spire, un monumento de 120 metros, construido en el 2003 en el lugar en el que se encontraba el monumento al Almirante Nelson, destruido por el Ira. A lo largo de esta gran avenida también hay grandes monumentos históricos del siglo XIX, como el Hotel Gresham, los almacenes Clery’s o la Oficina Central de Correos.


7. Conocer a Molly Malone en Grafton Street: una calle peatonal llena de artistas callejeros y tiendas. Justo donde acaba la zona peatonal, en la intersección con la calle Nassau, está la estatua de Molly Mallone. En 1880, James Yorkston compuso la canción Cockles and Mussels (Berberechos y Mejillones), que cuenta la historia de una vendedora ambulante que murió de fiebre en plena calle. La leyenda negra dice que por la noche era prostituta, pero no hay ninguna evidencia de ello. La canción es todo un himno en los pubs y, en su memoria, queda esta estatua y una fiesta en su honor cada 13 de junio: el Molly Malone Day. La última vez que fui había sido trasladada por obras a Suffolk Street.



8. Descansar en alguno de sus parques: los tres parques más famosos son:
▪  St Stephen Green: en pleno centro de la ciudad, es uno de los más antiguos del país (s. XVII).
▪ Phoenix Park: con más de 700 hectáreas, es el parque urbano más grande de Europa. En él podéis ver ciervos paseando. La mejor manera de visitarlo es alquilando una bici en la entrada.
▪ Merrion Square Park: un remanso de naturaleza en medio de edificios tan importantes como el Senado, el Museo de Historia Natural o la Galería Nacional. Por él se solía pasear Oscar Wilde, y hoy podemos ver su estatua en uno de los extremos del parque.


9. Conocer el antiguo Castillo de Dublín: bastante austero por fuera, ha tenido un montón de funciones a lo largo de la historia: asentamiento vikingo, fortaleza militar, residencial real, sede del Tribunal de Justicia… Hoy sólo se realizan en él las recepciones estatales. 
Precio de la entrada al Castillo de Dublín: 7€ general, 10€ la visita guiada. 


10. Rodearse de gente elegante en el Powerscourt Centre: situado en una bonita casa georgiana de Grafton Street, en el siglo XVIII se convirtió en el lugar de fiestas más reputado de todo Dublín. Hoy está lleno de tiendas de lujo y restaurantes, e incluso cuenta con un pequeño teatro. http://www.powerscourtcentre.ie/



11. Comprar algo en los Mercados callejeros: los mercados están siempre llenos de vida y suelen funcionar hasta las 17:00. Hay un montón desperdigados por toda la ciudad, como el Moore Street Market, en el que se venden frutas, verduras y flores; el Temple Bar Food Market, con productos orgánicos; o el Designer Mart en la calle Cow’s Lane (también en Temple bar), dedicado a la ropa y a la decoración.



12. Asistir a un concierto de música tradicional irlandesa: la mayoría de los pubs de Temple Bar tienen música en directo. Pero si os gusta la música celta, también podéis asistir a uno en:
  • Merry Ploughboy Pub
  • The Brazen Head
  • The Irish House Party
  • Belvedere Irish Night en el Belvedere Hotel


13. Cruzar el Ha’Penny Bridge: el puente peatonal más famoso de Dublín recibe su nombre por su forma similar a una moneda de medio penique y por ser ese el peaje que se tenía que pagar por cruzarlo.


14. Hacer una visita a un lugar cercano: hay muchas empresas que se dedican a organizar visitas de un día a otros lugares de Irlanda. Las más famosas:

Los precios van entre 25 y 60€, y son más baratos en los mostradores de allí, que comprándolas en páginas españolas.


Otros lugares:

Dublín tiene mucho que explorar. Visitar la Cárcel de Kilmainham para aprender sobre la historia de los activistas irlandeses, pasarse por alguno de sus museos gratuitos (Museo Nacional de Arqueología, de Historia Natural, de Artes Decorativas…), aprender sobre el whiskey en la Antigua Destilería Jameson o sobre el hurling en Croke Park, son otros de los planes que podéis hacer si tenéis tiempo.