Comiendo en el Paseo de la Feria de Albacete



Entre las pocas capitales de provincia españolas que no conocíamos aún, se encontraba Albacete.

El fin de semana pasado decidimos ir. No es precisamente una ciudad monumental, pero tiene un cierto encanto. La gente con la que tratamos, en general, fue muy amable y acogedora.

La ciudad tiene una oferta de bares y restaurantes grandísima y, sobre esto va mi única queja. Cuando llegamos a mediodía y, tras dejar el equipaje en el hostal donde nos alojamos, nos dimos una vuelta buscando un bar donde tomar alguna cosa antes de almorzar. Teníamos noticia de que en Albacete ponen tapas en todos los sitios y de que hay una  zona donde hay instaladas de manera perenne unas casetas en la zona donde ponen la feria, se llama así: el Paseo de la Feria.

Nos sentamos en una de ellas: Terraza Cristina, donde se podía leer claramente en un cartel que ofercían la caña con tapa de bravas por un euro. Cuando nos sentamos, apareció una chica y nos preguntó lo que queríamos; pues dos cañas con esa trapa de bravas. Hasta ahí todo bien, la sorpresa vino cuando le pedimos la cuenta y nos sopló 6'10€. No sé si nos vio cara de tontos o de turistas, y con eso interpretó que éramos sinónimo de timo. Iba a protestar, pero mi mujer me dijo que no merecía la pena liarla ya que pretendíamos pasar un buen fin de semana sin preocupaciones. Es un sitio que no recomiendo a nadie, para que no os pase lo que a nosotros. Si van intentando timar a la gente así...

Nuestra idea para comer era abandonar esa zona, dada la desagradable experiencia que habíamos tenido. Pero vimos que prácticamente todo el ambiente estaba allí. Así que nos arriesgamos una vez más y nos sentamos en otra caseta próxima a la anterior y le explicamos al camarero todo los que nos había ocurrido en la de antes, con objeto de que supiera que no íbamos a estar dispuestos a pasar por lo mismo otra vez. El hombre se deshizo en disculpas y, aunque en la carta no especificaba el precio de las cosas, se apresuró a recomendarnos ciertas especialidades, indicándonos el precio de todo. Nos puso cuatro croquetas enormes, un plato de secreto a la brasa en su punto, una botella de vino D. O. La Manchuela, que estaba excelente y, de postre, un helado y un café. Todo por 25€.

Bien atendidos, simpatía, amabilidad y buen precio. La terraza se llamaba "La Tasca Visca el Barça". No somos forofos del fútbol, sólo de los viajes y del buen comer y, dejando a un lado los gustos futboleros, la recomiendo a todo el que venga a Albacete y, si volvemos a esta ciudad, no dudaremos en repetir.     

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