40 Café y las hamburguesas de colores

Como no hacen nada más que anunciarlo en la radio pues tenía curiosidad, la verdad. Así que al final me decidí a pasarme por allí a comer.

El local está en la Gran Vía y lleva abierto desde el 2011.


La entrada está bastante chula. Toda llena de luces y con una tienda donde comprar artículos de los 40 y de grupos musicales. Para llegar al bar tienes que bajar unas escaleras llenas de luces e imágenes. Dentro, tienes el bar y el restaurante. Nosotros estuvimos en el bar, donde puedes ver la cabina del DJ y hay espectáculos en directo (aunque no tuvimos la suerte de ver ninguno). También hacen varios programas de radio desde allí. Las sillas altas son bastante incómodas, eso sí.

El restaurante está en la sala de abajo, para que puedas ver al DJ desde allí. Y la música no está tan alta en esta zona, como arriba. La decoración de la mesa es original, el mantel individual tiene forma de disco y colocan el cuchillo para que simule la aguja.


De primero nos pedimos uno wok con unos noodles muy extraños, verdes y gelatinosos. No me gustó mucho. Venía presentado en un bol muy hondo e incómodo para comer.


Y de segundo, pues no nos podíamos perder el plato estrella del local: las hamburguesas de colores. No se puede elegir el color y el pan no sabe a nada especial. No están malas, pero no valen los 15 euros que pretenden cobrarnos por ella ni de coña.



De postre, había muy poco de elegir, así que nos decidimos por probar la tarta de manzana y la tarta de Santiago, ricas pero muy muy escasas.


Sin contar el postre, hay que decir que los platos son generosos.

Consejo: si lo único que queréis probar son las hamburguesas, intentad ir entre semana. Normalmente tienen menú del día, desde las 13:00 hasta las 16:30. El menú suele variar cada estación y está en su web. Cuesta unos 11 euros y entra un primero, un segundo, pan, postre y bebida.

Los platos del menú se distinguen de los de la carta porque son algo más pequeños (pero no mucho) y no están presentados de forma especial, vienen en un plato normal y corriente; pero si lo que queremos es comer bien, pues ¿para qué lo demás?

Aquí tenéis la carta para que le echéis un vistazo a los precios.

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