Un fin de semana en Antequera


En mi última visita a Antequera, pueblo que presume de ser el centro de Andalucía (con su km 0 y todo) estuve alojada en el Hotel Finca Eslava, de 4 estrellas bien merecidas. Un cortijo del x. XVIII a las afueras de la ciudad. El patio interior es precioso, con una fuente y la habitación muy amplia, cómoda y limpia. Todos los detalles muy cuidados.

El hotel está rodeado de jardines  y en un edificio anexo se encuentra el gimnasio y el spa, que entra dentro de la reserva siempre. Un gran detalle. El desayuno fue bastante bueno:  los molletes, riquísimos.



Por la mañana visité el Torcal, a 20 km, el acceso es fácil y está señalizado. Una maravilla de la naturaleza.  El centro de visitantes está hecho polvo y la mayoría de las pantallas ni funcionaban. El restaurante no está mal y es barato, hay que esperarse a que llegue la hora de comer porque sacan una pizarra a la calle que pone cosas más baratas que las que aparecen en la carta.


Hay dos rutas para hacer señaladas a la entrada: ruta verde y ruta amarilla. Por equivocación (yo y mis despistes), seguimos la amarilla, la más larga, de 3km. Y tardé más de 2 horas en hacerla. Había llovido durante toda la semana y estaba todo embarrado, las señales se perdían y eran muy difíciles de encontrar, y no me encontraba a nadie por el camino… El paisaje, muy bonito, pero cuando empezó a llover y seguía perdida… pufff. 


Cuando por fin llegué a la entrada, comí en la cafetería porque era ya muy tarde. Volví al hotel para quitarme todo el barro de encima y me fui a visitar el pueblo, presidido por la Peña de los Enamorados, que se puede ver desde los miradores de Antequera. Esta montaña dicen que se parece a la cabeza de un hombre que mira al cielo, yo no le vi semejanza, pero bueno. La leyenda dice que un joven cristiano fue hecho prisionero llevado como esclavo a una rica familia mora. El joven se enamoró de la hija de su dueño y se escaparon juntos, perseguidos por todo el séquito del padre, que los acorraló en la peña, por donde se tiraron desesperados.







Subí en coche hasta la Real Colegiata y lo dejé a la entrada. El precio es de 6 euros y entra la visita a la Colegiata y a la Alcazaba con audioguía. Merece la pena pagarlos, porque está muy bien restaurada y las vistas desde allí son inmejorables. La visita dura una hora si se va haciendo caso a la audioguía. La plaza de la Colegiata es preciosa, marcada con el Arco de los Gigantes.

Al día siguiente visité los dólmenes. Es de acceso libre y no hay nadie para vigilarlos. Hay dos edificios enormes a la entrada que parecen nuevos y vacíos. El único personal que había era una mujer limpiando el camino, vamos, limpiando el campo. No entendí mucho su función con la escoba allí.




La visita es obligada, ya que datan de antes del 2000 a. C. El dolmen de Menga es el más importante y el más antiguo, consta de una cámara de 25m de largo y 7 de ancho. Tiene unas inscripciones con formas humanas en una de las losas y está considerado como uno de los más importantes de Europa, y está orientado hacia la Peña de los Enamorados, en vez de hacia la salida del sol.

El dolmen de Viera es un sepulcro de galería cubierta, con un corredor de acceso y una cámara cuadrada.  Y el del Romeral, un poco más alejado, tiene una base circular al final de la cámara, en él se han encontrado restos humanos.

Desde allí fui a LoboPark, a 16 km de Antequera, en la carretera que va hacia Álora. La entrada me costó 11€ y la visita es un poco simple. Nada más pagar me dijeron que, como la mayoría de visitantes era extranjeros, la visita la iban a dar en inglés. Les dije que ni de coña, que no habíamos pagado la entrada igual que ellos para que nos dieran una visita en inglés entera estando en España. Me pusieron mala cara y la guía decidió darlo en los dos idiomas (no creo yo que costara tanto hacer eso…). De todos modos, daba más información en inglés…




La visita comienza yendo a la zona de granja donde hay cerdos, caballos, perros, zorros… y, después se comienza a andar por la finca para ver los diferentes lobos. Después del mal gesto del idioma, no disfruté del parque con los mismos ojos.

Después de los lobos terminé mi visita a Antequera yendo a la Laguna de Fuente de Piedra. La última vez que la vi era muy pequeña y apenas había agua. Pero ahora estaba a rebosar. La única pega es que hay vallas por todos sitios y para ver bien las aves necesitas prismáticos. 







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